Alumnos coruñeses apoyan con cartas a la víctima de La Manada

Pablo Dopico tiene doce años y cree firmemente en la igualdad entre mujeres y hombres; seguramente en eso tiene mucho que ver todas las historias que ha escuchado de su bisabuela Trinidad

Alumnos coruñeses apoyan con cartas a la víctima de La Manada
Alba Sierra y Maite Bouza posan en el IES Otero Pedrayo | cabalar (efe)
Alba Sierra y Maite Bouza posan en el IES Otero Pedrayo | cabalar (efe)

Pablo Dopico tiene doce años y cree firmemente en la igualdad entre mujeres y hombres; seguramente en eso tiene mucho que ver todas las historias que ha escuchado de su bisabuela Trinidad, y los valores que en él inculcan los profesores del Otero Pedrayo de A Coruña, instituto en el que estudia.
Pablo es uno de los setenta alumnos que, a propuesta de su profesora de Lengua y Literatura Española, Alba Sierra, escribieron una carta de apoyo a la víctima de La Manada.
La propuesta de Alba no es “inocente”, sino que forma parte de un proyecto que están desarrollando en el centro Maite Bouza y Félix Longueira, dos profesores implicados en promover la igualdad en las aulas
Esa implicación los llevó a presentarse al concurso Concepción Arenal que convoca la Diputación de A Coruña para impulsar proyectos de igualdad en el ámbito educativo; lo ganaron.
A raíz de este premio y de la motivación extra que supuso para estos profesores, todo el centro se implicó con ellos para que el proyecto no se quedase en la teoría ni en un documento bonito y premiado guardado en un cajón.

Protagonistas
Una de las que no dudó ni un segundo en apoyar la causa fue Alba Sierra, una joven profesora de Ortigueira que tiene muy claro que la mejor manera de “enseñar” igualdad a los alumnos es convirtiéndolos a ellos en protagonistas.
Lo mismo opina Maite, alma máter del proyecto, al explicar que “es necesario que los propios adolescentes se conviertan en agentes del cambio y darles las herramientas necesarias para que puedan enseñar a otros”.
Así fue como idearon que los propios chavales cambiasen el rol de alumnos por el de profesores a la hora de hablar de igualdad.
Los docentes descubrieron, pese a que todavía queda camino por recorrer, el potencial que hay en los alumnos, mientras que estos fueron conscientes de que la desigualdad existe y que la educación, la reflexión y el cambio de actitudes es una manera de luchar contra ella.
Alba asegura que el “no es no” se convirtió ya en un discurso que implica mucho más: “El no es no, significa muchas más cosas, significa poner límites y reivindicar el respeto por uno mismo”, dice.
Tras leer las cartas que sus alumnos habían escrito, Alba asegura que hubo muchas cosas que le sorprendieron, entre ellas el hecho de que algún alumno pedía perdón a la víctima por pertenecer al mismo sexo que quienes la habían violado.
Andrea, Irune y Óscar fueron otros de los alumnos que quisieron apoyar a la víctima de La Manada con sus cartas.
Andrea, que tiene diecisiete años y es alumna de cuarto de la ESO, entiende a la perfección qué es la igualdad porque, entre otras cosas sabe muy bien qué es la desigualdad.
Óscar, de doce años y alumno de primero de la ESO, asegura que se sintió fatal con el caso de La Manada, entre otras cosas porque le cuesta entender que un grupo de chicos “hagan eso”.
También a Irune, de doce años y alumna de segundo de la ESO, el proyecto de igualdad que se está llevando a cabo en el
centro le hizo reflexionar sobre muchas cosas. l