miércoles 21/10/20

Las alertas se multiplican en la búsqueda de la joven ahogada

Los servicios de emergencia volvieron ayer a batir la costa coruñesa en la zona comprendida entre la playa de Riazor y el Millennium en busca del cuerpo de A.C.D., la ourensana de 22 años desaparecida durante la madrugada

La búsqueda tuvo numerosos testigos | patricia g. fraga
La búsqueda tuvo numerosos testigos | patricia g. fraga

Los servicios de emergencia volvieron ayer a batir la costa coruñesa en la zona comprendida entre la playa de Riazor y el Millennium en busca del cuerpo de A.C.D., la ourensana de 22 años desaparecida durante la madrugada del Viernes Santo tragada por las olas del arenal de Riazor. Tampoco en esta ocasión hubo suerte, aunque se recibieron numerosas llamadas de viandantes que, desde la costa, creían ver algún bulto sospechoso mecido por las olas. Hay que tener en cuenta que ayer, por primera vez en muchos días, lució el sol, y que al ser sábado, mucha gente se hallaba disfrutando del aire libre en el Paseo Marítimo; de ahí que se multiplicaran las llamadas al 112.

Sin embargo, tantas llamadas solo se materializaron en un puñado de avistamientos que a la postre resultaron ser falsas alarmas: una boya, una camisa blanca en la playa de Matadero y entre el Millennium y el pulpo, algas. De manera que, a pesar del buen tiempo, que permitió salir a la mar no solo a lanchas de Guardia Civil, Cruz Roja y Salvamento Marítimo (La “Condesa Pardo Bazán” y la “Blanca II”, entre otras) sino también al Helimer, que sobrevoló la zona de nuevo, no se registró ningún avance.

Igualmente, Protección Civil continuó con su vigilancia desde el litoral, a pesar de que ya han pasado nueve días desde que desapareciera la joven y que los expertos ignoran a dónde pueden haber llevado las corrientes el cadáver. Por otro lado, ayer no se sumergieron los buzos. En los últimos días, el tiempo no había acompañado, pero por el momento se mantiene estable. Por eso esperan que este fin de semana se pueda localizar el cadáver, si es que aún se encuentra dentro de la bahía de Riazor: pasados nueve días de la muerte, el avanzado estado de putrefacción del cuerpo provoca que flote. Mañana volverán a zarpar las lanchas.

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