sábado 24.08.2019

El “Aita Mari” atraca en la ciudad para denunciar la pasividad de Europa ante las migraciones

El buque viene para conseguir apoyos y zarpar a “salvar vidas” en el mar Mediterráneo.

El buque se encuentra amarrado en el muelle de Calvo Sotelo norte | quintana
El buque se encuentra amarrado en el muelle de Calvo Sotelo norte | quintana

El barco de rescate “Aita Mari”, perteneciente a la ONG Salvamento Marítimo Humanitarios y compuesto por siete tripulantes profesionales y tres voluntarios, llegó el martes a la ciudad para obtener apoyos, en su empeño de zarpar hacia el Mediterráneo para salvar vidas.


Acampa pola paz fue la entidad que tendió la mano al buque en la ciudad. Xosé Abad, coordinador de esta iniciativa ciudadana, espera que esta parada en A Coruña “sexa o punto de partida para o seu labor de rescate”. 


“Hemos venido esta semana a A Coruña para recordar esta relación entre políticas migratorias y muertes en el Mare nostrum”, apuntó el capitán del buque, Marco Martínez.


Ya pasaron dos meses desde que el Gobierno decidiese denegar el permiso para navegar al Mediterráneo central a los buques de rescate. Para justificar esta negativa, Pedro Sánchez mantiene dos argumentos, “con motivos completamente políticos”, a juicio de Martínez. Por un lado, la presunción de que el “Aita Mari” va a realizar una navegación con un “elevado número de personas a bordo y un largo periodo de tiempo”. Por otro lado, asegura que solo cuenta con certificaciones para navegar con 20 personas, por lo que no se puede garantizar el cumplimiento de los convenios internacionales en lo referente a las operaciones de salvamento. “Una cosa es el despacho y otra los náufragos que puedes llevar en un barco. Nosotros podemos acoger a 120 náufragos”, aseguró.


Al hilo, aprovechó para recalcar que no son inmigrantes, son “personas que tienen un derecho adquirido por ser náufragos”.


Además, criticó al Gobierno de “hacer seguidismo de una política migratoria europea despiadada e inhumana”. Por este motivo, reclaman rutas seguras y una política responsable. Asegura que “no es un efecto de llamada, es un efecto de salida porque huyen”.

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