miércoles 21/10/20

Agustín Barreiro: “Los bomberos somos una familia, desde el primero al último”

Agustín Barreiro Rodo (A Coruña, 1975), más conocido como “Hache”, es bombero desde hace más de 13 años. Como a la mayoría de los niños, le llamaba la profesión, pero no fue hasta BUP cuando decidió que ese sería su futuro.

Barreiro, en la barra	patricia g. fraga
Barreiro, en la barra patricia g. fraga

Agustín Barreiro Rodo (A Coruña, 1975), más conocido como “Hache”, es bombero desde hace más de 13 años. Como a la mayoría de los niños, le llamaba la profesión, pero no fue hasta BUP cuando decidió que ese sería su futuro. Para él, como para la mayoría de sus compañeros, ser un bombero es un trabajo vocacional, lo que significa “venir a trabajar contento y ayudar a los demás”. Pero él decidió que podía hacer más y se convirtió en presidente de la asociación de bomberos, que engloba al 80% de los integrantes del cuerpo y que organiza muchas actividades, tanto deportivas como sociales. 

No paran ni fuera del trabajo, entonces. 
Yo creo que la mayoría de los bomberos somos gente activa, así que no paras. Yo soy la cabeza visible, pero tengo un equipo de compañeros que son los que lo hacen todo. 

¿Qué es “todo”? 
Para empezar, dentro del parque fomentamos la unidad y la comida del patrón, que será la semana que viene, actividades deportivas, como el fútbol, y gestionar un poco el tema de deportes.

¿Qué tema?
Al principio, la compra del material para poder entrenar, pero se canalizaba a través de la directiva de la asociación. Pero después, salimos afuera. Las primeras carreras pedestres de A Coruña las organizamos nosotros.
Y ahora están haciendo mucho hincapié en lo social. 
Sí, ahora estamos con un proyecto que saldrá estos días, un convenio con el Centro de Transfusión de Sangre, para animar al a gente a donar. Primero empezaremos con sangre, y luego con médula, pero todavía lo estamos cocinando. 

¿Donarán sangre? 
Donaremos, pero también queremos concienciar a la gente de que debe donar.  

¿La gente no dona? 
La gente dona, pero yo me gradué en enfermería y estoy un poco metido en el mundo sanitario y veía esa carencia. Asusta, porque la gente piensa que hoy en día se tiene sangre siempre pero cada día se gasta y caduca. Se nota cuando pasan cosas como lo de Angrois. Ahí la gente se conciencia, pero es bueno que la gente se conciencie todo el año. 

¿Qué otros proyectos tienen en marcha? 
Estamos retomando lo del Materno. Consiste en unos días al año y visitar a los niños. Tenemos muchas ganas de hacerlo, pero depende de la dirección, y esta siempre nos abre las puertas.

Siempre pueden entrar por la ventana. 
(Ríe) Se ha hecho en algunos sitios, pero aquí no podríamos, por un tema de infraestructuras. Pero queremos, cada dos o tres meses, poder pasar una tarde con ellos.

A los niños les encantará, claro.
La gente nos puede admirar, pero los niños nos ven como sus héroes y a todos nos gusta eso. Yo veo un niño y me recuerda cómo era yo a su edad, cuando veía un bombero. Era como ver a un superhéroe.

También han viajado a los campos de refugiados...
Colaboramos también, aunque no directamente, con la asociación AIRE; que fue la que organizó ese viaje. Estamos metidos gente de ambas asociaciones, que se creó con los bomberos de Arteixo. Pero queremos ir más allá. 

¿Haciendo qué?
La idea es montar un equipo que pueda actuar en emergencias, en rescates en catástrofes: pero haber qué sale de ahí. 

¿No hicieron recogidas de ropa para refugiados?
Si, pero recaudamos tanta que no teníamos en dónde meterla. Por eso tuvimos que parar, porque no teníamos una nave. Es la misma razón por la que no hacemos recogidas de juguetes, porque colapsaríamos el parque. 

¿Ya no lo hacen?
Sí, para otras asociaciones o ONG y colaboramos con otros parques. Vamos vestidos de bomberos porque, quieras que no, la gente se fía más. 

¿Les ven más cercanos?
En Carnaval, estábamos de retén en el Paseo Marítimo, por el temporal, y como llevábamos los uniformes nuevos amarillos, la gente creía que íbamos disfrazados. Cuando vieron que éramos los de verdad se sacaron fotos con nosotros. 

Eso con la Policía no lo harían.
(Ríe) Eso es verdad. Bueno, nosotros no ponemos multas, y eso es diferente. Cuando vamos a una emergencia o se ha quemado algo o se derrumba algo, y saben que vamos a ayudar, así que siempre se alegran de vernos. 

¿Por eso son tan positivos?
Yo creo que es algo recíproco, nosotros damos y recibimos. Nos gusta ayudar y la gente se nos abre. Y es bonito cuando agradecen lo bueno que haces por ellos.

También es que tienen fama de juerguistas. Por los desfiles. 
La asociación también prepara una carroza, que es la última, porque es la estrella del portal de Belén. Como somos un poco fiesteros, siempre llevamos atrás niños y un bombero encima como animador.

Son muchas cosas...
Sí, aquí llaman ONG y tenemos que decir que no podemos ayudar por tiempo. Además, esto es cíclico, van pasando los años y se va quemando un poquito (ríe). Pero ahora han entrado diez nuevos y ya quieren hacer cosas. 
 
¿No fallan nunca?
Es una profesión como otra cualquiera, con la diferencia de que nos jugamos la vida cuando el resto escapa del peligro. Fuera de él, hay gente más entregada o menos, pero todos colaboran. Es vocacional. Y desde el primero al último, somos una familia. n

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