Domingo 24.02.2019

A Coruña abre la puerta a la mediación extrajudicial para asuntos civiles y mercantiles

La creación del punto neutro de profesionales jurídicos para el desarrollo de la mediación en Galicia es el primer paso para que los juzgados coruñeses cuenten, como ya ocurre en otras zonas de España, con un equipo estable que evite la judicialización de ciertos pleitos, civiles y mercantiles.

Representantes de Gemme, con el presidente del TSXG   javier alborés
Representantes de Gemme, con el presidente del TSXG javier alborés

La creación del punto neutro de profesionales jurídicos para el desarrollo de la mediación en Galicia es el primer paso para que los juzgados coruñeses cuenten, como ya ocurre en otras zonas de España, con un equipo estable que evite la judicialización de ciertos pleitos, civiles y mercantiles.

La sección española del Grupo Europeo de Magistrados por la Mediación (Gemme) presentó ayer la iniciativa en el Tribunal Superior de Xustiza, con la aspiración de que este sea el comienzo una experiencia que, en palabras de Pascual Ortuño, vicepresidente de Gemme Europa, podría aligerar en un 25% la carga de trabajo de este tipo de juzgados. “También fuera de los juzgados se pueden resolver los conflictos”, apuesta el magistrado catalán, que focaliza el potencial de la mediación en asuntos como divorcios, herencias o conflictos vecinales, en donde la capacidad de diálogo y el asesoramiento por parte de profesionales puede evitar un cuantioso proceso judicial.

también ahorro

“Los abogados insisten en que hay una evitación de costes importantísimo, pero, sobre todo, no se destruyen las relaciones”, observa Lourdes Arastey, presidenta de Gemme España, antes de que su compañero dé cifras, como los 8.500 euros que, de media, le cuesta a la administración pública un juicio, sin contar los gastos de abogado, y que pasan a 1.400, el coste máximo de una mediación.

La magistrada gallega Rosa Freire, experta en mediación penal, da otra clave para apostar por esta vía: “En Galicia cada vez somos máis conscientes dos dereitos, cada vez se sabe máis e se delega menos”. Y destaca: “Cada vez más, la gente quiere participar de las decisiones que afectan a su propia vida”.

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