domingo 20/9/20

El 092 teme un crecimiento de las fiestas domésticas por el Covid-19

Esta clase de eventos son cada vez más populares y acaparan la mitad de intervenciones por ruido nocturno
Policías locales realizando labores de prevención en el Paseo Marítimo | PATRICIA G. FRAGA
Policías locales realizando labores de prevención en el Paseo Marítimo | PATRICIA G. FRAGA

Quizá lo más habitual, cuando se mencionan los ruidos nocturnos, es pensar en los sufridos vecinos que viven cerca de una sala de fiestas. Sin embargo, los convites en casas particulares también son muy frecuentes e igualmente molestos. De hecho, la mitad de las llamadas por ruidos molestos que atiende la Policía Local (que fueron 324 el año pasado) tienen este origen doméstico, y ahora se teme que este tipo de incidencias crezca debido a las restricciones impuestas por el Covid-19

Desde el domingo, es necesario que los clientes lleven puesto en todo momento la mascarilla, incluso cuando están al aire libre, en una terraza. Esta precaución, unida a la reducción del aforo, desanima a muchos. “Para algo como esto, yo prefiero invitar a mis amigos a mi casa”, comentó una cliente de la terraza de un local cuando aparecieron los agentes municipales para una inspección.

Con el botellón

“Esperamos que haya un aumento, incluso si no se vuelve a la fase dos”, comentaron fuentes de la Policía Local. En parte, esta tendencia está reforzada por la prohibición del botellón, actividad que el Ayuntamiento había perseguido desde enero, cuando se prohibió la reunión alcohólica habitual de los jueves y sábados en los jardines de Méndez Núñez, convertidos en Zona de Especial Protección (ZEP), Los policías locales han estado persiguiendo a los pequeños grupos que se juntaban aquí y allá, desde Los Rosales hasta la playa de As Lapas, para tratar de tomar una copa al aire libre (a pesar de que técnicamente hablando, era legal hacerlo fuera del ZEP) y ahora, armados con la nueva normativa, pueden aumentar la presión.

La propia Policía Local reconoce que el de los ruidos asociados a fiestas en viviendas, alboroto en general o incluso televisión o equipos musicales con excesivo volumen, ya era un fenómeno en aumento. De hecho, si en 2018 solo se habían contabilizado 93 de estos casos en horario nocturno, el año pasado ya fueron más de 160. Es decir. que creció casi un 63% en un año, lo que es un aumento bastante notable.

Ahora se dan todas las condiciones para que las fiestas domésticas se popularicen cada vez más. Un entorno cerrado, sin supervisión, donde la familiaridad es la norma, parece el caldo de cultivo ideal para un nuevo brote de Coronavirus, como ya ha sucedido en otros puntos de la geografía española, donde los brotes se produjeron precisamente en fiestas como cumpleaños. Solo queda apelar a la prudencia del público que siempre parece flaquear tras la primera copa. l

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