Sábado 15.12.2018

Piénsatelo muy bien antes de intentar reparar tú mismo tú móvil

Los dispositivos son cada vez más frágiles y más difíciles de reparar, por eso siempre es aconsejable recurrir a un especialista.

elidealgallego
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Existen dispositivos que son cada vez más complicados de reparar. El motivo es que los fabricantes desean tener el control no solo de su hardware o software, sino también sobre las posibles reparaciones que puedan necesitar estos productos.

Empresas de todo tipo de ámbitos desean restringir los derechos de los consumidores sobre aquello que compran. Tanto es así, que ha llegado un momento en el que cuando se adquiere un producto, este solo podrá usarse hasta cierto punto.

Ignorar lo que pone en los términos de uso no es tan fácil

Una persona se compra un Smartphone, y puede disfrutar de él hasta que por ejemplo comienza a ir más lento, o bien se rompe. O bien se compra una impresora, y no puede utilizar cartuchos o tóneres que no sean oficiales. Situaciones como estas se dan de forma continua.

Los términos de uso de estos productos imponen una serie de restricciones que, para más inri, cada vez son más complicadas de obviar. Esto incluye las reparaciones de los dispositivos, que se están convirtiendo en un tema especialmente polémico por las ansias de la industria de controlar la forma de reparar estos productos cuando se rompen.

La posibilidad de experimentar con un producto electrónico, y hacer algo de ingeniería en casa, no solo hace más larga la vida de estos productos, sino que en ocasiones ha sido el origen de determinadas empresas que existen en la actualidad. De hecho, los fundadores de una famosísima compañía multinacional trasteaba con productos electrónicos, y esa curiosidad por el mundo hacker ha sido fundamental para que muchos emprendedores se formen y aprendan de manera independiente hoy día.

Cuidado, que te quedas sin garantía

Sin embargo, esto es cada vez más complicado, por las fuertes políticas de grandes multinacionales que prácticamente invalidan las garantías de sus productos por mirarlo de forma independiente, para intentar arreglarlo. Pero no por ello dejan de existir negocios que pueden reparar BQ u otras marcas sin problema alguno.

Por otro lado, los métodos seguidos por los fabricantes son cada vez más sofisticados, habiéndose pasado de la integración de barreras físicas, tales como tornillos especiales o conectores propietarios, a las que impone el software ahora.

Los destornilladores para modificar el software propietario de muchos productos son más escasos y complejos cada vez. Las empresas no ceden en este tema, sino que cada vez integran más componentes que hacen que cualquiera se desanime a la hora de intentar una reparación. Buen ejemplo de esto son los chips y software que empiezan a ofrecer determinadas ventajas de la inteligencia artificial a estos dispositivos.

Además, los responsables de una de esas compañías ofrecen argumentos en particular que desaconsejan esta práctica. Ponen por ejemplo que el intentar manipular componentes como las baterías podría hacer que estas explotaran. Aunque alguien se atreva a intentarlo, si lo hace, invalidará la garantía del producto, ya que una vez que se toca, esta y otras empresas se desentienden de él en caso de problemas posteriores.

Las grandes compañías deciden donde puedes llevar tu móvil a reparar

Algunas de estas empresas siguen el siguiente procedimiento: hay que llevar el dispositivo a un servicio autorizado u oficial, que suele ser bastante más costoso que otra alternativa y que no siempre soluciona el problema, o lo hace añadiendo una serie de sobrecostes por la sustitución de partes y componentes que no estaban defectuosos siquiera.

De esta manera, los ingresos de estas compañías crecen sin parar, a costa de productos que podrían seguir funcionando en muchos casos si se facilitaran tareas de reparación que pudiera asumir el usuario final. Pero al no hacerlo, las empresas plantean una amenaza directa al medioambiente, por la gestión que imponen esos residuos, con tanto producto desechado.

Y por si lo anterior fuera poco, el impacto de esas barreras a la hora de reparar los productos están suponiendo un efecto estupendo para las empresas, y bastante perjudicial para el medioambiente.

A veces se decide comprar un móvil nuevo por no poder reparar

Reparar un producto por uno mismo es tan complicado que en muchos casos, ese producto acaba tirándose para comprar uno que es igual, o en una versión más moderna, pero en todo caso nuevo. Así lo corrobora un estudio que ponía de manifiesto que la tasa de productos vendidos en sustitución de otros defectuosos, y no como primera compra, creció en Alemania del 3,5% de 2004, al 8,3% de 2012.

En Estados Unidos, la Repair Association quiere que se aprueben leyes para apoyar el derecho a la reparación. De este modo, empresas de todo tipo de industrias tendrían que facilitar a los consumidores y tiendas tanto la documentación como las herramientas y componentes que ofrecen ya a los servicios autorizados. Grandes empresas luchan contra esto, presionando a los gobernantes de estados como Nueva York o Nebraska, para convencerles de que aprobar algo así llenaría de hackers esos estados.

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