viernes 27/11/20

Así funciona el controvertido mundo de los rótulos lumínicos en diversos países

rotulo-luminoso
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A todos nos impresionan las fotografías de lugares como Las Vegas y Tokio, sobretodo aquellas que son tomadas de noche y permiten ver con claridad una enorme cantidad de letreros luminosos que se dan cita en este tipo de ciudades. Por otra parte, ciertas urbes europeas no tienen nada que ver en lo que se refiere a la presencia de este tipo de elementos.

¿Cuál es el motivo de que determinadas ciudades tiñan noche sí noche también una parte del lugar con un espectáculo visual proveniente sobretodo de los grandes edificios, mientras que otras no pasan de tener algunas banderolas luminosas distribuidas a lo largo de inmensas calles?

Todo es fruto de las restricciones impuestas por los gobernantes con tal de evitar la contaminación lumínica que tanto preocupa a muchos individuos. De hecho, algunas ciudades se han visto obligadas a recular en su permisividad respecto a este factor tras organizarse diversas manifestaciones en las que los asistentes mostraron su rechazo a vivir en un emplazamiento que en horas nocturnas prácticamente tenía más luz que de día.

Los métodos que existen para medir la contaminación de carácter lumínico demuestran que la misma es verdaderamente elevada no solamente en las dos ciudades citadas anteriormente, sino también en muchas otras como Nueva York y Hong Kong. Tanto en Norteamérica como en Asia es habitual dar con ciudades que de noche son visibles a kilómetros de distancia fruto de la luz que emiten.

Aunque a día de hoy existen muchos detractores también debe ser tenida en cuenta la opinión de aquellos sujetos que adoran pasear por las calles de dichas ciudades contemplando el espectáculo lumínico del que hacen gala con centenares de rótulos, carteles y letreros que permanecen encendidos muchas horas con un claro objetivo publicitario.

Y es que son innumerables las marcas y compañías en general que, a pesar de la gran evolución que ha vivido el sector del marketing, siguen apostando por estos métodos. Así lo demuestran Sony, Coca-Cola y tantas otras multinacionales que cuentan con una notoria presencia en las calles más importantes de ciertos rincones del mundo, las cuales se ven obligadas a abonar cifras astronómicas con tal de aparecer en ellas por medio de objetos luminosos.

A pesar de las críticas que despiertan los rótulos lumínicos que son emplazados en lugares transitados frecuentemente por miles de personas es innegable que los mismos causan admiración sobretodo en aquellos individuos que los contemplan físicamente por primera vez. Un claro ejemplo es el de los visitantes que acuden a Akihabara, la popular zona comercial nipona, invadiéndoles la fascinación al visualizar tanto contenido publicitario en forma de elementos de luz.

La controversia que despierta la colocación de los mencionados objetos publicitarios también se da en Europa, continente que parece estar más concienciado en lo que a la contaminación lumínica se refiere. Es el caso de Francia, el país vecino que únicamente admite la rotulación de un 10% de la fachada como máximo, limitando así la cantidad de brillo nocturno que emiten sus respectivas ciudades. Es por ello que pasear de noche por París, Montpellier o Lyon y contemplar las estrellas del firmamento es posible, acción impensable en el resto de urbes sacadas a colación.

Tanto en Galicia como en el resto de España se da una condición a la hora de emplazar letreros luminosos. En caso de que los mismos vayan a ser instalados en edificios considerados históricos la normativa obliga a que solamente puedan estar presentes en los huecos de sus respectivas puertas.

Es por ello que los individuos que más concienciados están acerca de la contaminación lumínica ponen a este tipo de países europeos como ejemplos y referentes, instando a las autoridades que gobiernan en otras regiones a que pongan en práctica las mismas limitaciones. Según su opinión de esta manera se evitarían los problemas de salud derivados de la excesiva luz nocturna que afectan no solo a los seres humanos, sino también a los animales.

Por su parte, los defensores de la existencia de los carteles luminosos en las grandes ciudades sacan a relucir datos que indican que la salud de sus habitantes no es peor que la de aquellos que residen en zonas con muchas limitaciones en este sentido. De hecho, practican más actividad cardiovascular de nivel bajo al frecuentar los paseos nocturnos que dan pie a contemplar la diversidad lumínica que se da cita en ellas.

En lo que a las grandes marcas se refiere sus directivos se muestran encantados con los excelentes resultados que suponen las campañas de marketing destinadas a hacer acto de presencia en los rótulos lumínicos de las grandes ciudades. Y es que sus ventas y las cifras de clientes pasan a aumentar considerablemente tras dar el paso de mostrar su logotipo o anuncio deseado logrando que el contenido permanezca visible no solo de día, sino también por la noche.

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