
Tras trabajar 16 años en hostelería, después de la pandemia Sara Nebril decidió dar un rumbo a su vida y buscar una profesión que le permitiese conciliar la vida laboral y familiar. Se formó en fotografía y comenzó un proyecto que ha abierto sus puertas en la urbanización A Barcala, en Cambre, donde combina las fotos con otra pasión, las manualidades. Este verano ha triunfado con una especie de campamentos creativos en horario matinal y pronto pondrá en marcha las actividades extraescolares y los talleres.
“Siempre hacía cosillas con los niños y regalos personalizados con resina y otros materiales. Fue una cosa un poco casual, pero está teniendo mucha aceptación”, explica Nebril, que desde el primer momento escogió A Barcala para ubicar su negocio, ya que “hay muchos locales y es una zona cómoda para los niños, donde se aparca bien y hay muchas plazas para ellos”. “Los padres siempre buscamos un lugar donde sea fácil dejar y recoger a los hijos que van a actividades extraescolares”, reconoce.
Primeros meses
Abrió el pasado mayo y, nada más empezar, fue la encargada de realizar las orlas fotográficas del CEIP Portofaro. Además, su tienda cuenta con otros servicios de los que carecía el barrio: fotocopias, impresión de imágenes y fotos carnet. “Me dijeron que los tres primeros meses serían complicados pero estoy súper satisfecha, he aguantado muy bien el verano y me he ido dando a conocer. Me han salido ya muchas sesiones de fotografía de estudio y de exterior para comuniones y otros eventos y las jornadas de manualidades de estos meses tuvieron mucha aceptación, hasta el punto de que algunos niños se quedaron sin plaza porque el máximo que podía tener por día eran 14”, asegura.
Sara Nebril considera que A Barcala, que llevaba meses “un poco apagada”, está empezando a recuperarse un poco a nivel comercial y en la plaza de su tienda, la 1º de Maio, abrirá pronto un establecimiento de alimentación. “Aquí al lado he visto últimamente a gente retirando enseres de algún bajo y como vaciando cosas en ellos. En O Temple han subido mucho los precios y creo que A Barcala tiene que aprovechar ese tirón, porque aquí vive mucha gente”, comenta.
La emprendedora también permitirá que los estudiantes de fotografía o iniciados en este arte puedan alquilar su estudio para realizar prácticas o sesiones. “Es algo que echaba en falta yo cuando comencé”, concluye.













