
El festival Rock in Cambre vivirá el próximo sábado su XXXIII edición con los conciertos de Heredeiros da Crus, The Rapants, The Muppets, Ambiguo y Low Gain. Una cita histórica en el municipio, de las más longevas que todavía se conservan –y que se celebró ininterrumpidamente a excepción del año de la pandemia–, y que logró sus más altas cotas de éxito al final de los 90 y principios de los 2000. Desde entonces ha transitado por un camino con no pocos obstáculos, aciertos y errores y sus asiduos echan en falta la presencia de algunas de las bandas más importantes del panorama nacional, aunque prácticamente todas fueron “tocadas” en su momento y diferentes factores provocaron que no formasen parte del cartel.
Desde Héroes del Silencio hasta Extremoduro, pasando por Marea, Ska-P, Fito y los Fitipaldis, Los Ronaldos, Dover, Kortatu, La Polla Records, Las Vulpess o Avalanch, entre otros, los vecinos y músicos del municipio tienen su propio álbum de cromos mental en el que fueron marcando ‘sipi’ y ‘nopi’ con el paso de los años. Algunos artistas, dada la extensa trayectoria del festival –que comenzó en 1991 con un concierto ‘casero’ en el anfiteatro y donde llegó a tocar Marky Ramone en 2018–, resulta increíble que nunca hayan pisado el Campo da Feira.

“Extremoduro sería el cromo con más puntos de la colección”, dice rotundo Javier Tejera, batería cambrés afincado en Edimburgo y que, pese a la distancia, siempre vive el festival “con la misma emoción de cuando era niño y veía a mis grupos favoritos en la puerta de casa”. La formación que lideraba Robe Iniesta antes de emprender su carrera en solitario “se intentó traer muchísimas veces, pero siempre pusieron como condición cobrar entrada” y eso la descartaba completamente, asegura José Ángel Sánchez, batería de Inadaptados –grupo fundador del Rock in Cambre– y que formó parte de la organización durante años.
“Marea, Fito y Robe siempre han puesto como condición ir a taquilla, nunca han cambiado esa política. Y otras bandas como Los Ronaldos o Dover en su momento álgido no pudieron venir por problemas de agenda. Otras, como Ska-P, por tener un caché altísimo. Puedo decir, creo que sin equivocarme, que si algún grupo español potente no vino a Cambre no fue porque no lo tocásemos o nos olvidásemos, sino que circunstancias ajenas a nosotros lo impidieron”, relata.
Un filón en el heavy
Avalanch, Saratoga, Warcry, Sauron o Tierra Santa son bandas legendarias del heavy español que, según Toñito Fernández –guitarrista de Panxea– “deberían haber venido al menos una vez al Rock in Cambre”. “Yo soy partidario de mirar también hacia fuera de España. En alguna edición se pagó más por Loquillo de lo que cobraba Helloween en ese momento; a veces hubo algo de desconocimiento en ese sentido”, comenta Fernández.
Brais Cubeiro, exconcejal de la corporación municipal y asiduo del festival desde sus inicios, menciona a formaciones como Envidia Kotxina, Obrint Pas o Biznaga y abre la mano a grupos superventas y considerados más ‘indies’ como Arde Bogotá o Alcalá Norte.
A nivel gallego también queda terreno por explorar, apunta Alberto Martínez Munín, vecino de O Temple y exsaxofonista. “Astarot, Copa Turbo, Tecor Societario o, más actuales, Monolious Dop o Grande Amore, son algunos grupos que todavía faltan”, indica.
En esta línea, este año estaba previsto que actuasen en el Rock in Cambre por primera vez Loita Amada, de A Estrada. Su líder, Pablo Carracedo ‘Jásper’ –que tocó en el festival con Nao en 2017– denunció la semana pasada la “censura” por parte del nuevo Gobierno local. El Ideal Gallego adelantó el pasado mayo el cartel que proponía el Ejecutivo liderado por María Pan (Unión x Cambre) –en el que también estaban Ariel Rot, Porretas y la Orquestra Bravú Xangai–, que el equipo de Diana Piñeiro (PP) descartó cuando llegó a la Alcaldía.











