
La evolución de las casas y sus espacios es el motivo de la muestra inaugurada esta semana en el Museo das Mariñas. La exposición, de la que es comisario el historiador Daniel Mena, invita al visitante a ‘entrar’ en las viviendas urbanas de la ciudad, conocer su distribución y sus secretos más escondidos; a observar con curiosidad expedientes municipales y anotaciones individuales, y a evocar inmuebles desaparecidos como la Casa Gótica de A Cerca o la de Doña Águeda.
La alcaldesa, María Barral, acompañó a Mena en la apertura oficial de la sala, en la que exhiben tipos de casas pero también el vasto patrimonio documental que atesora Betanzos. “Es también una manera de difundir y dar a conocer ese patrimonio documental, de demostrar que es posible hacer una investigación muy buena a partir de fondos del archivo municipal”, explica Mena.
La exposición se completa con escritos sobre tensiones y conflictos; expedientes sobre numeración de las calles, y piezas del museo, como muebles de distintas épocas, imágenes, dibujos o pinturas de Martínez Santiso, Rosina Martínez o Sofía Feliú.

“Vemos aquí las fotos y, a través de la ventana, el Betanzos actual, podemos comparar antes y ahora sin salir de la sala”, continúa el comisario, que también está realizando una investigación para publicar en el Anuario Brigantino. Antes de las de Betanzos, estudió las de A Coruña y las de Compostela.
“Esta exposición es, de alguna manera, una conexión entre lo que es la investigación y lo que es la difusión”, resume Mena. Con iniciativas como esta, el Museo das Mariñas trata de acercarse a la ciudadanía, de concienciar sobre el entorno y motivar curiosidades, e incluso exportar el modelo a otros archivos municipales como el de Betanzos.
Indagando sobre las casas, el investigador descubrió otros aspectos curiosos de la historia de la ciudad y la vida en As Mariñas. “A partir de esa documentación podemos iniciar otros estudios sobre los hornos, sobre las mujeres...”, comenta Mena. Una de ellas lo ha sorprendido especialmente: Catalina Sánchez. “Una gran propietaria, dueña de más de una decena de casas, que en 1750, sigue aumentando su patrimonio, comprando inmuebles...”, apunta el comisario, que destaca su implicación en los negocios más representativos, tanto en los hornos y en los de la sal, pues entonces los alfolíes tenían una importancia enorme”, indica Mena.

También curiosa, por calificarlo de algún modo, es la ‘amenaza’ que existió sobre la Torre de Lanzós, “que sabemos que iba a ser demolida en el siglo XIX”. Según anotaciones de la época, estaba en ruinas y la ‘recomendación’ municipal era derribar el edificio “porque era un peligro para la seguridad”, como recoge documentación incorporada al fondo familiar Seoane Marcote.












