Os vellos non deben de namorarse

Foto: Pedro Puig

A ver, a ver, que tienen todo el derecho del mundo, ¿eh?, Sr. Castelao.  No vamos a ser nosotros quienes les quitemos la ilusión. Y fíjense ustedes que Castelao habla de “vellos”, no de “vellas”. ¿Por qué será? Seguro que porque las “vellas” son más listas y a ciertas edades ya no aguantan a nadie. Pues, siguiendo con los “vellos”, resulta que los pobriños siempre van a enamorarse de mozas veinte o treinta años más jóvenes que ellos y claro, pasa lo que pasa, que no les siguen el ritmo. Primero, tienen que ser padres a la edad de ser abuelos, porque sus parejas son unas pollitas y, claro, quieren ser madres. Después, tienen que amoldarse a los tiempos que corren e ir a conciertos de raperos y pachangueros cuando preferirían estar en casa viendo el “parte”. Y todo esto en el mejor de los casos, porque, en el peor, cascan antes de lo debido por esfuerzos coitales. Como para pensárselo, señores “vellos”…

Os vellos non deben de namorarse

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