Una trampa mortal para los civiles

El cadáver de un civil junto a la maleta con la que pretendía ir al exilio | EFE

Las imágenes de los cuerpos de civiles tirados sobre la calzada de lo que se suponía que era un corredor humanitario son difíciles de olvidar. Reflejan la crudeza de la guerra y, sobre todo, la indignidad de unos responsables militares que son capaces de engañar a unas personas inocentes asegurándoles una salvaguarda que, en realidad, las conduce al matadero. Es una lástima que la posibilidad de ver alguna vez a Putin sentado en el banquillo de la Corte Penal Internacional sea muy remota. Desde luego, motivos para hacerlo hay de sobra, y cada día más. La cuestión es ahora saber cuántas tropelías más tiene que cometer para que Occidente se de cuenta de que el estrangulamiento económico de Rusia (ya que nadie piensa en una intervención militar directa) tiene que ser total. Mientras sigan fluyendo hacia su país las divisas procedentes del gas y del petróleo él puede seguir tan tranquilo con sus planes de aniquilación de Ucrania y de sus ciudadanos. Europa tiene que buscar, y con urgencia, alternativas a esa dependencia energética para que la presión sobre el Kremlin pueda llegar a ser efectiva. De lo contrario, la barbarie seguirá.

Una trampa mortal para los civiles

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