Las toallas de la Casa Blanca

Pues mucho se ha hablado y chascarrilleado de los 30 segundillos de gloria que el Sr. Joe Biden había tenido a bien concederle a Pedro Sánchez en Bruselas. Y, oigan, que a lo mejor ni fue una concesión; que a lo mejor fue que al Sr. Biden no le dieron las piernas para escaparse de Pedro. Bah, qué más da. El caso es echar unas risas, porque aquí nos gusta pitorrearnos de todo. Somos el país de la sonrisa por defecto. Esta vez el Sr. Sánchez sí ha conseguido su foto -bueno, más de una-, pero estas no tienen tanta gracia, porque jugaba en casa y, ya se sabe, hay que ser educado con el anfitrión, a ver si te va a dejar sin gazpacho. Ya, de paso, mientras se colocaban para las fotos, don Joe aprovechó para solicitar tarjeta de residente para aparcar un par de destructores más en Rota. Lo que ha olvidado el Sr. Biden es invitar al Presidente del Gobierno anfitrión, o sea, al de todos los españoles, nos parezca bien o no, a visitar la Casa Blanca, como al parecer es lo que dicta el protocolo en estos casos. ¿Tendrá miedo de que le mangue las toallas? 

Las toallas de la Casa Blanca

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