Se salvó la Navidad y no Fin de Año

Julio García Comesaña, explicando las medidas gallegas | efe
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Todas las comunidades autónomas (con la excepción por supuesto de Madrid, que sigue por libre), han elegido salvar la Navidad y condenar el Fin de Año. Lo que fueron recomendaciones se convierten ahora en prohibiciones generalizadas, con toques de queda más o menos curiosos que, al final, lo que significan es que después de las uvas, cada mochuelo a su olivo y ya se verá lo que pasa el año que viene. Ómicron, por mucho que nos hayan vendido que no provoca más que un catarro más o menos severo, sigue expandiéndose por todo el país y, frente a él, y antes de que comiencen a contagiarse colectivos más vulnerables a los que esta variante sí puede llevar a los hospitales, los responsables políticos españoles han optado por echar el freno. El problema es que, de nuevo, se golpea al sector de la hostelería (que todavía no se había recuperado de las anteriores olas) y, por supuesto, al del ocio nocturno, que de nuevo ve como su actividad se reduce en una de las pocas fechas en las que podían aspirar a hacer algo de caja. Por ahora todas las restricciones, al menos en Galicia, se fijan hasta el 18 de enero. Esperemos que para esa fecha, Ómicron no sea ya más que un mal recuerdo.

Se salvó la Navidad y no Fin de Año