Un sacrificio que cuesta dinero

Excalibur tuvo muchos defensores | aec

A cualquiera al que se le pregunte por el ébola en España le vienen a la cabeza dos nombres: Teresa Romero y Excalibur. El sacrificio de ese perro para evitar una posible propagación del virus mantuvo en vilo al país, que parecía preocuparse más por el animal que por su dueña. Al final hubo sacrificio y Romero, que aseguró que no guardaba “rencor no reproches” por los posibles fallos que produjeron su contagio, reclamó 150.000 euros por daños morales. Pero la seguridad sanitaria está por encima del dolor por la pérdida, así que no tendrá indemnización. Y además, le toca pagar las costas judiciales.

Un sacrificio que cuesta dinero

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