Ferrol pone por primera vez a prueba su capacidad como anfitriona de grandes conciertos. Gracias al valor de los promotores, el próximo 2 de julio se comprobará si la ciudad responde a la llamada de Black Eyed Peas y logra una entrada que avale nuevas aventuras. Algún día alguien tendrá que contar cómo nació la idea y qué opciones se barajaron antes de decidirse por los californianos de los seis Grammy. De locos. Por el momento, en la presentación oficial de la cita, se anunció que la venta de entradas va a buen ritmo. Ojalá sea un éxito y a este concierto le sucedan muchos otros. Ferrol tiene ganas.
