Un relevo que se ajustará a los plazos

Feijóo, ayer en Madrid | EFE

No se puede ir más por el libro. Hoy será cuando Feijóo anuncie que, al final, se va a salvar al Partido Popular. Pero lo hará ante la junta directiva gallega, a la que ha convocado a las cinco de la tarde. Nadie duda de su decisión, pero nadie puede decir que no ha cumplido a rajatabla con los reglamentos y, lo que es casi más importante, con las formas. Y será a partir de ese momento cuando comencemos a saber cómo será esa transición entre Galicia y Madrid que podría provocar un cambio al frente de la Xunta (formalmente, la dirección del PP y del Gobierno gallego son compatibles, aunque no parece que Feijóo opte por esta fórmula). La cuestión es que si, al final, acaba dirigiendo el PP tendrá que dejar de dirigir el PPdeG y es en ese momento cuando se puede ver algún gesto que apunte hacia el sucesor elegido por Feijóo. La nómina de posibles nuevos presidentes es larga, pero, en el fondo, el único que conoce el nombre ahora mismo es Feijóo.

Un relevo que se ajustará a los plazos

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