La actividad inmobiliaria sigue concentrada en las capitales y principales ciudades gallegas. Las actuaciones edificatorias se caracterizan por ser promociones de medio y pequeño tamaño, en las que se consigue vender con cierta facilidad lo que se va ofertando. A su vez, los procesos de rehabilitación se están restringiendo a ubicaciones prime, donde los precios de venta garantizan el mantenimiento de la rentabilidad frente a los altos costes de construcción, sobre todo, en los cascos históricos de las ciudades. En este escenario, la oferta de suelo y su precio se mantiene estática, con reticencia a bajar pese a la presión de los costes de construcción. Los nuevos desarrollos de suelo son escasos y muy puntuales, habiendo una significativa existencia, en casi todas las ubicaciones, de bolsas de suelo desarrollado y sin consolidar por edificación. En el mundo rural gallego, la rehabilitación es la reina, lo malo es que los concellos siguen poniendo pegas en vez de impulsar ese mercado de vivienda histórica.
