Pedro Sánchez y la capacidad de caer siempre de pie

Pedro Sánchez | EFE

Pedro Sánchez, superviviente político y, coyunturalmente, presidente del Gobierno, sigue cayendo de pie por más complicada que se ponga la situación. Y mira que el caso del espionaje a los independentistas catalanes tenía pinta de ser uno de esos temas que podían acabar con una Administración. A lo mejor no tanto por el hecho en sí, que parece justificable legalmente, sino por la ruptura de relaciones con los partidos que le sostienen en el Ejecutivo, igualmente devastador en potencia. Sin embargo, todo apunta a que no será esta la ocasión en que sus hasta ahora amigos (interesados) le abandonen. Pedro ha cedido ante las peticiones del PNV y de ERC y ha anunciado dos iniciativas legislativas para “mejorar los controles” del CNI y sustituir al actual articulado de Secretos Oficiales, que data de 1968. Una bala esquivada. Para que no todo sea rendición, eso sí, que algo de estatus presidencial hay que mantener, se desvincula de las escuchas, pero las justifica. Lástima para Paz Esteban que no fuese tan comprensivo con las que sufrió en sus propias carnes.

Pedro Sánchez y la capacidad de caer siempre de pie

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