Pablo Casado vuelve al rural y amplía sus frentes de batalla

Casado, rodeado de vacas | efe
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Pablo Casado ha empezado el año con energías renovadas y más ganas que nunca de ser la china en el zapato del Gobierno. Más que piedra, roca; iceberg insalvable, si por él fuera. Y animado por esta corriente de antipatía generalizada hacia el ministro Garzón, que el líder del PP se apunta como triunfo propio, aunque en realidad el mérito sea todo del titular de Consumo, ya anuncia su siguiente batalla: el reparto de fondos europeos. Aquí se le ha adelantado la más lista de la clase, Isabel Díaz Ayuso, llevando el caso al Tribunal Supremo, así que a Casado no le queda más remedio que subir la apuesta y decir que él está dispuesto a acudir a la Justicia europea si es necesario. No vaya nadie a pensar que su papel consiste en seguir la estela de la presidenta madrileña. Y en un acto de imagen sin precedentes, hace el anuncio de su ofensiva judicial en una explotación ganadera de Ávila. Qué dos en uno tan espectacular. Casi al nivel de aquel inolvidable paseo en tractor durante la campaña electoral.

Pablo Casado vuelve al rural y amplía sus frentes de batalla