No es el calor de todos los años

Agua contra el calor | EFE

Estos días en los que parece que sobra esa mantita que todo gallego se echa por encima en la cama para evitar pasarse la noche tiritando solo hay dos posturas: la de los que se quejan de este calor bochornoso y la de los que chasquean la lengua mientras le recuerdan a los anteriores que todos los años tenemos las mismas temperaturas. Y sí, pero no. Que suban los termómetros en junio de Pedrafita hacia abajo en el mapa nacional no es novedad, pero que cada dos por tres hablemos de ‘olas de’, temperaturas extremas y registros nunca vistos o que al menos no recuerdan los más viejos del lugar es síntoma de que el famoso cambio climático no es un invento de alarmistas aburridos. Que se lo digan a los chavales a los que les recortan la jornada escolar para evitar que acaben en Urgencias o a los bomberos que luchan contra las llamas en los incendios forestales que se propagan por doquier. Que sí, que ahora se lleva eso de ir por la vida abriéndole los ojos a cualquiera que no piense como nosotros, sobre todo teniendo en cuenta lo mucho que nos gusta quejarnos y tender a la exageración, pero hay poses que no se pueden mantener. Y el calor de este año no es como el de siempre.

No es el calor de todos los años

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