Faltaba poco más de un mes para las elecciones municipales y la paz saltó hecha añicos en Narón. El PSdeG, en el gobierno en coalición con TeGa, se retiraba, aniquilaba a sus tres concejales y dejaba vía libre a la cúpula -y no pregunten quién es la cúpula- para una designación digital de un poco conocido Jorge Ulla. Marián Ferreiro ni se despeinó. Se echó la corporación a la espalda y tiró para delante. Las consecuencias: los socialistas se dejaron un concejal en el camino y abundaron en su irrelevancia. Ahora la número cuatro de aquella lista se va a su casa, entre decepcionada y cabreada. Quo Vadis?
