Mala suerte de campaña electoral

Pedro Sánchez, dejándose querer en León | EFE

Ya es mala suerte tener unas elecciones autonómicas y que en plena campaña estalle un conflicto político nacional. Para una vez en cuatro años que los que mandan en los partidos se fijan en algo más que en Madrid y la votación de la reforma laboral acaba por llevarse todas las miradas. Y así el presidente del Gobierno visita León y todo lo que suena es su denuncia de los que quieren “blanquear el transfuguismo”, “deslegitimar el voto democrático” y, básicamente, la misma guerra de siempre con la derecha, con una nueva excusa. Y lo mismo del otro lado, claro. Pablo Casado, desde Palencia, clama contra el “atropello democrático” –ya se sabe que la democracia tiene muchas perspectivas– y amenaza con el Tribunal Constitucional. Y por si éramos pocos, llega Pablo Iglesias, a advertir de que “pactar con la derecha es aceptar caballos de Troya”. Preciosos mensajes, todos. Pero los castellanoleoneses no van a votar unas generales, sino unas autonómicas. Y estaría bien, aunque solo sea por aparentar, que les hablasen de lo que les toca de cerca. Para que se crean que también importan.

Mala suerte de campaña electoral

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