La frase, pronunciada ayer por Santiago Abascal, líder de Vox, se define por sí misma. Como la que pocos días atrás pronunció su compañero de filas en Valencia, negando que exista la violencia machista o de género. Ahora, el partido con el que el PP hace sus cómputos para sentar a Feijóó en Moncloa, habla abiertamente de derogar la ley de violencia de género. Mientras, el popular replica subrayando que no dará un paso atrás en la lucha contra la violencia de género. Algo que está bien decir, pero que no basta solo con ello. En Valencia, las negociaciones pudieron incluir una línea roja en lo referente a la violencia machista. Pero el PP no la puso. No hay línea roja a quienes niegan que haya un problema real detrás del asesinato de una mujer, cada semana, a manos de un hombre.
