Ganamos un amigo y perdemos a otro

En bastante buena consideración debía de tener el Gobierno al Frente Polisario como para arriesgarse al conflicto diplomático que finalmente estalló por la entrada en España de su líder. Medio siglo de apoyo al Sáhara no es poca cosa. Pero los giros de la política exterior son así, y lo que un día –o cincuenta años– es de una manera, de pronto cambia por completo. Y las amistades, inevitablemente, se pierden. En una cuestión en la que era más que evidente que no se podía tener contentas a las dos partes, el Ejecutivo escogió a Marruecos y, en consecuencia, el Frente Polisario ha roto los contactos. No sin antes recordarle al Ejecutivo su compromiso con el pueblo saharaui y ante Naciones Unidas y agradecer al Congreso la solidaridad con su causa. La sensación de que nos hemos puesto del lado de los malos no deja de crecer. Ya nos puede compensar vender nuestra alma... FOTO: El delegado del Frente Polisario en España | EFE

Ganamos un amigo y perdemos a otro

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