La fantasmagorización de las calles

estará bien o estará mal, pero lo que sí está es muy claro: si podemos, nos llevamos el coche hasta la puerta de casa, aunque vivamos en un quinto sin ascensor. Lo de la humanización de los barrios es una idea fantástica y digna de la más perfecta utopía -aceras enormes, arbolitos…-. Lo que ya no está tan bien es que pongan más aceras que viandantes. El quitar aparcamiento no es solo fastidiar al vecino que no tiene dónde aparcar el coche -por bobo, claro; habérselo comprado plegable-; también es fastidiar al carnicero al que antes le paraba el cliente para recoger un encargo o al quiosquero al que le paraba Paco, camino al trabajo para pillar el periódico o al panadero por el pan para el bocadillo.
Una cosa es bien cierta, cuando desaparece el tráfico desaparecen los negocios, y cuando desaparecen los negocios desaparecen las personas y los barrios se convierten en una serie de edificios con las puertas atrancadas con maderos, las ventanas rotas a pedradas y okupas haciendo fogatas en el interior. Queremos ciudades bonitas y arboladas, pero también queremos comodidad y movilidad, porfavorito. FOTO: alcalde marchesi acabó peatonalizada | aec

La fantasmagorización de las calles

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