Qué daño hace el cine americano...

La verdad es que las gentes, en general, estamos cada vez más para que nos encierren en una loquería; tenemos la agresividad desatada del todo. No, mejor que encierren a los cuatro cuerdos que quedan, que saldrá más barato. Antes íbamos a las verbenas y no vamos a decir que no hubiese peleas, que las había –que si has mirado a mi novio, que si has rozado a mi novia, que si “miña prima non baila”—, pero se arreglaban o con bravuconadas de “te voy meter una que te vas enterar”, “neno, vas quedar sin piños” y cosas así. A veces llegaban a las manos, pero la cosa no pasaba de unos ojillos morados, unos mordiscos bien dados o unos tirones de pelos. Ahora, señores míos, sale la peña a disfrutar en una calurosa noche de verano y por un “quítame allí esas pajas” (con perdón), ¡te sacan la motosierra! Por lo menos eso es lo que han hecho en Viveiro el otro día. Menos mal que la motosierra debía de estar sin gasolina y no la encendieron que si no... ¡La matanza de Texas!

Qué daño hace el cine americano...

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