¿Cuándo dejaremos de ser tan petardos?

Lucho

Habrá quien piense que la enorme indignación por cómo se ha tratado administrativamente la muerte de Lucho es una exageración. Total, solo era un perro... Quien lo haga, seguro que no tiene un “muy mejor amigo animal”, porque si no, se indignaría y lloraría su muerte como si fuera un miembro de su familia humana. La obligación de que lleven chip está muy bien para localizar a los tutores cuando el animal se pierde o para multarles cuando comete una falcatruada; ¿no podría valer también para avisarlos cuando aparecen atropellados? ¿No podrían evitarles la preocupación de saber qué será de ellos y la angustia de seguir buscándolos con una simple llamada telefónica? No dudamos de que la empresa a la que llegó Lucho haya cumplido el protocolo, de lo que dudamos es de que el protocolo sea correcto. Lucho se escapó, como hacen muchos animales, por el pavor que les producen los artificios pirotécnicos. También hay personas con sensibilidades especiales a los que estos estruendos les producen ataques de pánico, incluso paros cardiacos. ¿Cuándo dejaremos de ser tan petardos? ¿No habrá otra cosa con que divertirse?

¿Cuándo dejaremos de ser tan petardos?

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