Las cosas no suelen salir gratis y en política, menos

Pedro Sánchez, como poniendo los puntos sobre las íes | EFE

Eso de dar algo a cambio de nada es casi un espejismo en la vida real y en la política, un imposible. Así que si el Partido Popular quiere que los socialistas se abstengan en la votación de investidura de Mañueco como presidente de Castilla y León lo que le toca es romper con Vox. Pero del todo. En todas y cada una de las administraciones en las que los de Abascal hayan servido de muleta al PP para gobernar. Y aún se pueden dar con un canto en los dientes con que esta sea la única condición que plantea Pedro Sánchez, veinticuatro horas antes desde la dirección del PSOE habían jurado y perjurado que no estaban dispuestos a facilitar que repitiese un gobierno “manchado por la corrupción”, así que la mejoría es notable. Y en el fondo, todos contentos. El PP gobierna en solitario, que es lo que quiere, y se neutraliza la amenaza de Vox. De momento. A este paso, como haya un par de convocatorias electorales más, acaba sacando mayoría. Y a ver ahí cómo pactan unos y otros para evitar que se haga con el poder.

Las cosas no suelen salir gratis y en política, menos

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