Copito gusta a todos menos a una

Copito | aec

Durante cuarenta años lo que había que ver de visita en Barcelona era la Sagrada Familia, la Rambla y a Copito de nieve. Y no necesariamente en ese orden, que a muchos lo que más ilusión les hacía era conocer al gorila albino más famoso de España. Ya quisieran los políticos de la ciudad ser tan queridos como el simio, al que se recuerda como un símbolo. Igual esa es la razón de que Ada Colau parezca ser la única que no siente simpatía por él, que actúa movida por la envidia. Y a lo mejor por eso se niega a que sea inmortalizado con una estatua. Dice que porque su llegada fue “resultado del colonialismo en Guinea Ecuatorial”. Venga ya.

Copito gusta a todos menos a una

Te puede interesar