Claro que no se merecen quedarse allí

Familiares de las víctimas del naufragio | efe

Si es duro saber que tu padre, tu hermano, tu marido, han muerto en un hundimiento, tiene que ser insoportablemente más doloroso pensar que jamás podrás darle sepultura. Es lo que los psicólogos definen como cerrar el duelo, fundamental para cualquier persona. Sin embargo, parece que en Canadá no son muy sensibles con esta necesidad. Decidieron suspender la búsqueda de los desaparecidos cuando todavía había oportunidad de, por lo menos, hallar sus cadáveres. Por eso, parte el corazón escuchar a esos familiares diciendo que los doce muertos no merecen quedarse allí. Tampoco se merecen un ministro de Pesca que cree más importante una visita en Vigo que ir a Marín a apoyar a las víctimas. Planas ya mostró muchas veces que la pesca, y más concretamente la gallega, le importa un bledo, pero considerábamos que, a falta de capacitación, por lo menos sería capaz de tener corazón o mostrar empatía por quienes sufren. Pues eso tampoco.

Claro que no se merecen quedarse allí

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