Más allá de ese pueril debate de cuál es la ciudad más fea de Galicia, alimentada por cuatro imbéciles que no tienen nada mejor que hacer, sí es cierto que Ferrol tiene mucho margen de mejora en cuanto a la imagen que proyecta a primera vista. Hay tres cosas que tiene esta ciudad y que son tres bofetadas en la cara de cualquier ser superficial: el muro que la separa del mar, los negocios cerrados y vacíos, y la cantidad de edificios en ruinas. Por eso, el anuncio de la conselleira del ramo, Ánxeles Vázquez, y del alcalde “ReyVa” es un soplo de esperanza. Cinco millones para empezar. Que siga.
