La carambola en la que confiamos

Niños jugando en el colegio, como debería ser siempre | EFE

Por favor, que haya una explicación ridícula pero inocente sobre por qué aparecieron ladillas en las pestañas de alumnos de Segundo de Primaria de un colegio catalán. Porque todos sabemos dónde encuentran un buen hogar estos bichitos asquerosos y eso nos lleva a pensar algo que no queremos ni por un segundo que haya sucedido. Eso sí, que se investigue hasta el final y, en caso de que la opción más lógica y más terrible sea la correcta, que el o los responsables lo paguen bien pagado. Pero de momento, vamos a mantener la esperanza y confiar en una carambola muy loca.

La carambola en la que confiamos

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