Los antimonárquicos se quedan sin argumento

Felipe VI saluda a los vecinos de Sarria | EFE

Los que sufren de urticaria cuando piensan en la monarquía están todavía recuperándose del ejercicio de transparencia sin precedentes que ha supuesto la comunicación pública por parte del rey de su patrimonio personal. Para empezar, porque les desmonta ese argumento tan socorrido de que el monarca atesora millones y millones que salen del esfuerzo de los españoles. Cierto es que cualquier cantidad que reconociese Felipe VI les iba a parecer mal, pero esta, que no es tan baja como para que le acusen de mentir ni tan alta que les permita hablar de escándalo, les ha debido de escocer especialmente. Y después de saber que, además, el El Tribunal de Cuentas va a auditar las finanzas de la Casa Real y que los regalos que reciban los monarcas serán “registrados y custodiados” están a un paso de la depresión. Por culpa de la monarquía, claro.

Los antimonárquicos se quedan sin argumento

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