El PP ganó las elecciones en Vilagarcía. Por un exiguo margen de treinta y tantos sufragios, pero fue el más votado. Su candidata, Ana Granja, un valor escondido en segunda fila hasta ahora, ha tomado la responsabilidad de quien resulta vencedor en unos comicios y anuncia una ronda de contactos con los diferentes partidos. A priori, la lógica apunta a un pacto de las izquierdas para que el PSOE de Alberto Varela continúe en la Alcaldía, aunque en minoría, una situación que no le es desconocida y en la que se sabe manejar bien. Aún así, la alcaldable popular se muestra dispuesta a intentarlo y apela al resto de las candidaturas a conversar sin plegarse a las ideologías de partido con la finalidad de alcanzar acuerdos de ciudad. Ya sabe que es una quimera, pero hace bien en intentarlo.
