El turismo se ha convertido en uno de los motores económicos de las comarcas arousanas. La visita de miles de personas ha permitido crear una industria que genera empleo y valor añadido. Pero no todo es positivo, sobre todo en lo que se refiere a la vivienda. Los propietarios consideran que les es más rentable tener un alojamiento turístico que un piso en alquiler y eso ha derivado en un problemón para las personas que tienen que vivir, por cuestiones de trabajo o simplemente personales, en lugares como Vilagarcía, por ejemplo. En la capital arousana hay actualmente más de dos mil quinientas viviendas vacías, por lo que no se entiende que las familias que quieren alquilar todo el año no puedan hacerlo o se dejen un ojo de la cara en el intento.
