Las agendas siempre son complejas

Alberto núñez FEijóo | aec

Todos aquellos que están esperando ansiosos la imagen de Alberto Núñez Feijóo junto a Santiago Abascal tendrán que esperar. Es sabido que la quieren para recordar la foto de Colón que tanto juego les dio. Pero Feijóo, que en esto es ya perro viejo, se ha encontrado con un “problema de agenda”, ya que la toma de posesión de Mañueco como presidente de Castilla y León (y con el apoyo de Vox, que entra a formar parte del Gobierno autonómico), lo va a pillar en un encuentro con la patronal y los sindicatos, a los que les presentará su plan de reducción de impuestos para relanzar la economía de este país. Eso sí, ha habido todo tipo de explicaciones: el lunes no podía Garamendi, el miércoles el que lo tenía complicado era el líder de UGT y el jueves hay Junta Directiva en Galicia para convocar el congreso autonómico, así que, entre unos y otros, le han clarificado el panorama a Feijóo. Y, mientras, la maquinaria del PP se muestra indignada y asegura que el presidente gallego no huye de nadie. Y, como para desviar la atención, asegura que el PP se fija el objetivo de llegar a los diez millones de votos en la generales. La apuesta está servida.

Las agendas siempre son complejas

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