viernes 03.07.2020

Vecinos y afectados se movilizan contra los okupas de la casa de Perillo

El pasado viernes una familia de seis personas asaltó unas viviendas que estaban a la venta y sin agua ni luz
Concentración de los vecinos de Perillo en la pasarela de la N-VI | pedro puig
Concentración de los vecinos de Perillo en la pasarela de la N-VI | pedro puig

El pasado viernes saltaron las alarmas con un nuevo caso de okupación en A Coruña. En esta ocasión se trataba de unas viviendas localizadas en Perillo, a la altura de la pasarela peatonal de la Nacional VI, que, en menos de 24 horas, fueron arrebatadas por completo de sus propietarios. Tras denunciar y recibir la peor de las noticias, que no se podría hacer nada por el momento al encontrarse menores entre los asaltantes, los vecinos de Oleiros y los afectados organizaron para ayer una sentada pacífica en los alrededores de las tres casas afectadas.

Con mascarilla obligatoria, pancartas con lemas como “Perillo sin okupas” y objetos ruidosos para llamar la atención no solo de los okupas, sino de los residentes de la zona, decenas de personas acudieron ayer al punto de encuentro, la pasarela peatonal que cruza la carretera general, a las 20.00 horas. Allí se encontraba Nuria Fernández, la dueña de los terrenos que el viernes fueron asaltados por una familia compuesta por seis personas y que en menos de 24 horas ya contaban con acceso a luz y agua. “La Policía Local acudió dos veces a las casas, que están tapiadas por delante, pero rompieron los candados por detrás y entraron y ahora han puesto su propio candado en el portal y no podemos acceder”, relataba Fernández pocas horas después de lo sucedido durante el viernes 26 de junio. 

Desesperación
Al acudir a poner la denuncia, la Guardia Civil “nos dijo que no puede hacer nada porque hay menores de edad dentro, que nos pongamos en contacto con un abogado. Yo también tengo hijos y estoy sin trabajo, y estábamos en conversaciones con una constructora para vender los terrenos, algo que ahora se ha paralizado”, sostiene la afectada. La desesperación e impotencia desde el viernes es un sentimiento constante para Nuria Fernández y su familia, y es que “nos amenazaron de muerte al acudir a comprobar la situación después de que nos alertasen los vecinos el viernes”, dice la afectada. 

A la espera de un “milagro” que devuelva el terreno a su propietaria, la esperanza se desvanece poco a poco, y es que “la ley les protege, porque saben que si pasan 72 horas ya están establecidos y no les pueden echar”, concluye Nuria Fernández, a la vez que añade: “Y a nosotros, ¿quién nos protege?”.

Comentarios