jueves 22/10/20

Abraham e Isaac, en el Pazo de Meirás

La primera visita al Pazo de Meirás tras la constatación de la voluntad de los Franco de vender el inmueble depara una enorme sorpresa: Abraham e Isaac. Las esculturas del Mestre Mateo, expuestas en Santiago hasta hace solo unos días, están en Sada

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Las esculturas, que el Ayuntamiento de Santiago reclamó a los Franco en los tribunales, ayer en Meirás | MIGUEL MIRAMONTES

La primera visita al Pazo de Meirás tras la constatación de la voluntad de los Franco de vender el inmueble depara una enorme sorpresa: Abraham e Isaac. Las esculturas del Mestre Mateo, expuestas en Santiago hasta hace solo unos días, están en Sada ¿Están incluidas en la operación que gestiona la inmobioliaria MiKeli? 
El recorrido, en el que participa este diario, comienza a las once de la mañana en la entrada asignada a los excursionistas, que avanzan hacia As Torres, como las acuñó Emilia Pardo Bazán, por el mismo camino por el que se accede a la antigua Granxa de Meirás. De esta, actual residencia de los guardeses, a la capilla, el único espacio interior donde se permite tomar imágenes y donde, después del desconcierto inicial,  descubrimos a Abraham e Isaac. 
El cicerone, que insiste en que aceptó el encargo de la Fundación Franco por “respeto”, intenta que las estatuas pasen desapercibidas pero una de las periodistas pregunta y el guía, contrariado, responde con un lacónico: “Son Abraham e Isaac”. Acto seguido, con un gesto, invita a continuar el recorrido mientras el personal de seguridad apaga las luces para evitar cámaras y móviles, y los cuatro visitantes dejan el oratorio, presidido por un retablo del antiguo Pazo de Santa María de Sada. La siguiente parada, las estancias centrales, “cerradas” a las cámaras, y donde la visita se limita a la planta baja, a la “biblioteca del generalísimo” –comenta el guía– y los salones, uno de ellos, escenario de una treintena de consejos de ministros durante la dictadura, lo adornan las pinturas de Sotomayor y un cuadro del propio Franco, rubricado “F 1947”. En el otro, media docena de mesas y los bustos de Carmen Polo y Emilia Pardo Bazán. 
En los pasillos, los retratos del general, de su esposa e hija, obra los tres del naturalista Ignacio Zuloaga. También destacan dos ánforas “halladas en la bahía” y “regaladas por el Ayuntamiento de A Coruña”, y otra, “cartaginesa”, obseguio de las Juventudes de Falange Española.  l

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