domingo 29.03.2020

Un juego que se transformó en una lucha contra los plásticos marinos

El escritor arteixán Xabier Maceiras posee una colección de juguetes y objetos de plástico que recoge desde que era niño en los arenales del municipio; lo que antes era un pasatiempo ahora sirve como prueba de la contaminación en los océanos
Juguetes y botellas llegados a las playas arteixanas | xabier maceiras
Juguetes y botellas llegados a las playas arteixanas | xabier maceiras

Lo que empezó siendo un pasatiempo mientras paseaba en los 70 por las playas de Arteixo con su abuelo Milio se ha convertido en una reivindicación contra los plásticos marinos. El escritor Xabier Maceiras, natural de O Rañal, continúa recogiendo, como cuando era un chaval, juguetes y objetos de plástico por los arenales locales, desde indios y vaqueros hasta botellas de lejía “cincuentonas” que sobreviven casi intactas.

“Encantábame percorrer a praia de Alba co meu avó e atopar tesouriños xuntos. Mentres que el andaba a procura de madeira para quentar a casa no inverno, eu ollaba pola area a ver se o mar me agasallaba con algún indio, vaqueiro, soldado ou outros xoguetes de plástico que sabe Deus o tempo que levaban dando voltas no medio do océano”, apunta Maceiras, quien reconoce que guarda desde variadas figuritas de plástico hasta un cromo plastificado de Gárate –futbolista que colgó las botas en el 77–, envoltorios de chicle Cheiw y tres botellas de Lejía Mar, de la histórica fábrica Pedramol de Vigo.

Encontró estos recipientes químicos en las playas de Alba y Barrañán –aunque tiene objetos de O Reiro, Valcobo y demás arenales locales– y, tras consultar con expertos, Maceiras averiguó que necesitarían 350 años más para convertirse en microplásticos. “Temos un enorme problema co plástico. Eu de neno buscaba xoguetes para divertirme, agora busco todo tipo de plásticos para sacarlle as cores á especie humana”, apunta.

Impacto ambiental

El fuerte oleaje que provocaron temporales y ciclogénesis varias fueron vomitando a la arena todo tipo de artículos, que Maceiras acumula en el “faiado” a modo de coleccción. “Algúns obxectos como as botellas de lixivia cotízanse bastante, pero eu téñoas gardadas como mostra do importante impacto que ten o plástico no noso mar”, indica.

También ha investigado sobre esas pequeñas bolas blancas y traslúcidas que suelen aparecer entre la arena. Con un tamaño menor a una lenteja, llegan a todo el mundo desde el Pacífico, donde una descomunal bolsa de residuos va girando y fragmentándose. El futuro asusta.

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