lunes 28/9/20

Reportaje | De Arteixo a Holanda y viceversa de la mano de una trompeta y mucho ritmo

A José –alias Pepe– Vázquez la música lo ha ayudado a ser, dice, “un emigrante de luxo”. Gracias a su talento como trompetista, sus años en el extranjero fueron como empleado en una multinacional que tenía su orquesta propia y que le permitía compaginar su pasión con “un traballo de oficina no que non se doblaba o lombo”.

Vázquez, con su trompeta en la calle peatonal de Arteixo | pedro puig
Vázquez, con su trompeta en la calle peatonal de Arteixo | pedro puig

A José –alias Pepe– Vázquez la música lo ha ayudado a ser, dice, “un emigrante de luxo”. Gracias a su talento como trompetista, sus años en el extranjero fueron como empleado en una multinacional que tenía su orquesta propia y que le permitía compaginar su pasión con “un traballo de oficina no que non se doblaba o lombo”.
Pepe Vázquez nació en el año 1940 en Cances (Carballo), dentro de una familia de músicos –su padre, Ramón, y su abuelo Constantino también tocaban– y tras pasar una temporada en A Coruña se trasladó a vivir a Arnhem (Holanda), donde hizo carrera. Pero la fama en la comarca coruñesa le llegó cuando se afincó en Arteixo, sacó su licencia de taxi en este municipio y formó, junto a su hermano Jaime y otros cuatro músicos, el grupo Los Tarantos, que llegó a tocar junto a artistas como Julio Iglesias, Manolo Escobar, Rocío Jurado o Juan Pardo.
“Pode dicirse que me puxeron a trompeta na boca cando nacín, aínda que de pequeno quixen probar co trombón de pistóns, pero pesaba moito e non podía con el, así que meu pai quitoulle a trompeta a meu irmán, catro anos maior que eu, e púxolle a el o trombón”, cuenta el músico, quien con nueve años hacía sus pinitos en la Banda de Basilio (Corme) y con trece inició sus estudios en la Escuela de Música de A Coruña.
Tras acabar su formación, Vázquez fue integrante de orquestas como Finisterre y Los Faraones en la época del servicio militar, pero en el 63 decide emigrar a Holanda, donde no tardó en conseguir trabajo. Se empleó en Azkonobel, una multinacional especializada en pinturas y productos químicos con actividad en más de 80 países y en la que hoy en día trabajan unas 50.000 personas, y pronto se hizo un hueco en la orquesta de la compañía.
En Arnhem se casó, pero una década después, en el 72, la morriña acechó y regresó con su mujer y sus dos hijos a su “terriña”. Nacía Los Tarantos, un grupo que llevaba la profesionalidad musical como bandera. “Cambiabamos dúas ou tres veces de uniforme en cada actuación e tiñamos un repertorio moi moderno”, explica Vázquez.
Debut en la sala Eva
Los Tarantos debutó en la sala de fiestas Eva de Arteixo en la noche de fin de año del 72 y allí comenzaría una carrera en la que hicieron famosos temas propios como “Safari salvaje” –con sonidos que imitaban a animales– y “Mi Lola”, además de versionar temas clásicos como el “Airiños, airiños, aires” de Los Tamara.
El mambo y las canciones de Roberto Carlos, además de una iluminación muy novedosa, también fueron su santo y seña en una época sin teléfonos móviles en la que “para facerse famoso había que traballar duro e tocar ben”.
A finales del 77, el trompetista y su familia vuelven a los Países Bajos y Vázquez llegó, incluso, a ser músico en un trasatlántico que hacía viajes por el Rhin. Creó también los Tover, grupo formado por tres gallegos y tres holandeses con el que actuaría en diversos países europeos. Los Tarantos, por su parte, continuaron algunos años más, hasta su disolución.
El músico vive ahora a caballo entre Vilarrodís y Arnhem y su trompeta lo acompaña siempre. “Hoxe en día hay moito playback nas orquestras”, lamenta.

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