miércoles 21/10/20

Malestar en Nantón por la extracción de tierra de cultivo para las obras de la autovía

Los vecinos de Cazón, A Piolla y Denillón, lugares pertenecientes todos ellos a la parroquia cabanesa de Nantón, pretenden trasladar a la empresa concesionaria de la autovía da Costa da Morte su malestar por el hecho que esté desapareciendo la tierra que, debido a las obras de la infraestructura viaria, se sacó en su día de las fincas de cultivo que configuraban la denominada Agra de Cazón.
La citada zona agraria está configurada por alrededor de medio centenar de “leiras” que

Los vecinos de Cazón, A Piolla y Denillón, lugares pertenecientes todos ellos a la parroquia cabanesa de Nantón, pretenden trasladar a la empresa concesionaria de la autovía da Costa da Morte su malestar por el hecho que esté desapareciendo la tierra que, debido a las obras de la infraestructura viaria, se sacó en su día de las fincas de cultivo que configuraban la denominada Agra de Cazón.
La citada zona agraria está configurada por alrededor de medio centenar de “leiras” que pertenecen a una treintena de propietarios y que hasta hace poco estaban dedicadas al cultivo de alimentos y forrajes. La autovía en fase de construcción atraviesa este espacio justo por la mitad, pero en su momento la práctica totalidad de su superficie fue objeto de una expropiación temporal, por cuanto ese lugar fue escogido por los técnicos para levantar una planta de hormigón y otra de aglomerado.  Por este alquiler temporal los propietarios recibieron en su día compensaciones de 0,50 euros por metro cuadrado de parcela y otros 0,10 por metro cuadrado de cultivos.
Los afectados en un primer momento intentaron oponerse a la expropiación temporal, aunque finalmente accedieron al garantizársele que en el lugar no se instalaría ninguna actividad molesta (los vecinos temían que fuese el emplazamiento escogido para una planta machacadora de piedra) y que al término de las obras los terrenos serían debidamente restaurados y quedarían en condiciones de volver a ser cultivados.
Para ello, y antes de iniciar los trabajos de explanación, la empresa retiró la capa de tierra vegetal y la amontonó  en una zona alejada del radio de acción de las obras, supuestamente con la intención de devolverla a su lugar al término de las mismas. Sin embargo, algunos vecinos se encontraron el pasado fin de semana con la sorpresa de que varios camiones y tractores estuvieron transportando, tanto el sábado como el domingo, cargamentos de esa tierra para fincas de particulares ajenos a las citadas localidades de Nantón.
La del fin de semana no fue la primera vez que alguien acude a cargar tierra en grandes cantidades del Agra de Cazón, circunstancia que se vio favorecida hasta ahora por los alrededor de dos años que estuvieron paralizados los trabajos de la autovía. Esas tentativas anteriores no fructificaron por la oposición vecinal, a diferencia de lo que ocurrió el pasado fin de semana y ello a pesar de que algún vecino avisó a la Guardia Civil.  Las personas que actuaban de transportistas siguieron con los trabajos durante buena parte de la jornada dominical tras asegurar que contaban con autorización expresa de la propia concesionaria. Según se ha ido expandiendo este episodio, también se ha incrementado el  malestar vecinal, al punto de que algunos propietarios a título individual ya han trasladado sus quejas a la empresa.
Los afectados advierten de que si  se permite seguir sacando tierra en grandes cantidades, al término de las obras exigirán que se traiga de otros lugares y que se cumpla con el compromiso adquirido en su día de dejar las fincas en condiciones de volver a producir.
Por lo de pronto, la mayoría de lo que antes eran terrenos de labor han sido ya rellenados con una capa de aproximadamente un metro de grosor, configurada por piedras y barro y que va a servir de cimentación para las plantas logísticas que va a levantar la empresa.
En su momento, los afectados presentaron ante la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas una serie de alegaciones al proyecto de ocupación de las fincas en las que pedían entre otras cosas, que llegado el momento se repusiese el amojonamiento de las fincas respetando lo dispuesto en las escrituras de propiedad y que se respetase el grosor de la capa de tierra vegetal existente, que se cifraba en un mínimo de 80 centímetros.
Los vecinos también advertían entonces de que se reservaban “el derecho a reclamar cualquier gastos que se nos ocasione para restablecer los terrenos a su estado actual”.

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