viernes 27/11/20

La excavación del castro de Cerneda descubre cerámicas de hace más de 2.000 años

Los arqueólogos enviarán varias piezas a EEUU para someterlas a pruebas de carbono 14
Los últimos restos encontrados en el yacimiento por los arqueólogos se remontan a antes de Cristo
Los últimos restos encontrados en el yacimiento por los arqueólogos se remontan a antes de Cristo

La excavación arqueológica del castro de Cerneda, en Abegondo, ha dejado ver restos de cerámica y cristales de hace más de 2.000 años, según comentó ayer David Fernández Abella, el jefe del proyecto histórico.

El recinto, una aldea fortificada, albergó a habitantes prerromanos, los ártabros, y cuenta con algo más de tres hectáreas de extensión en total –entre muralla y croa–, una característica que lo diferencia de todos los demás castros de As Mariñas, que suelen ser de una hectárea. “Este dispón de 8.000 metros cadrados de espacio interno e habitado e está situado estratéxicamente, dominando dous vales agrícolas, o do río Gobia e o rego de Fontao”, comentó Fernández ayer.

De esta manera, es probable que contase con el triple de población que un castro normal, con una estimación todavía sin contrastar de entre 500 y 1.000 personas. La prospección arqueológica se hizo a través de un georadar y arrojó resultados “muy sorprendentes” para el equipo de expertos. Fernández Abella indicó al alcalde de Abegondo, José Antonio Santiso, que “lo ya encontrado justifica seguir adelante”, a lo que el regidor le espetó resuelto que elaborase un presupuesto para valorar una nueva excavación y la conservación del recinto.

“O castro foi construído, parece, a finais da idade do ferro, hai 2.300 anos, e albergou xente ata hai 1.700 anos, xa que un dos achados foi un edificio da época galaico romana. Esa foi a última etapa na que viviron aquí e xa vivían á romana”, indicó el jefe de arqueólogos.

Los estudios continuarán seis meses y se enviarán los restos encontrados a Estados Unidos, para ser sometidos a pruebas de carbono 14. Entre las piezas sacadas de la tierra hay trozos de una ánfora de vino probablemente llegada desde el valle del Guadalquivir, de un recipiente fabricado en el norte de África y de cristales de un vaso romano, lo que deja entrever que en Cerneda pudo habitar gente con poder económico.

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