lunes 27.01.2020

La dispar fortuna del patrimonio inmobiliario eclesiástico del área metropolitana

El paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas pasan factura a las viejas rectorales y, salvo en algunos casos, gracias a convenios con entidades públicas, su destino es la ruina total
El Ayuntamiento de Cambre tuvo que requerir en reiteradas ocasiones a la Iglesia que efectuase mejoras en la rectoral de Bribes y evitar así que pudiese derrumbarse debido al estado de abandono que presentaba. Finalmente, los trabajos que se llevaron a cabo se centraron en la cubierta y en las zonas más debilitadas de la estructura.
El Ayuntamiento de Cambre tuvo que requerir en reiteradas ocasiones a la Iglesia que efectuase mejoras en la rectoral de Bribes y evitar así que pudiese derrumbarse debido al estado de abandono que presentaba. Finalmente, los trabajos que se llevaron a cabo se centraron en la cubierta y en las zonas más debilitadas de la estructura.

Los temporales del pasado mes de diciembre, entre ellos Fabien, aunque también dejaron lo suyo Daniel y Elsa, mostraron de manera fehaciente los desperfectos que pueden llegar a ocasionar los fenómenos meteorológicos en enseres y bienes. Especialmente, si se encuentran en situación de semi abandono, por no decir de total desamparo.

Y si con algún inmueble en esta situación se “ensañaron” las tres borrascas fue con las en otros tiempos significadas rectorales. Dos en concreto, la de Pravio, en Cambre, y la de Guísamo, en Bergondo, soportaron unos rigores para los que no se encontraban acondicionadas. Ambas sufrieron desprendimientos que obligaron a intervenir a los servicios de emergencias municipales para evitar que también pudiesen derivar en daños personales.

Severidad
No obstante, esta severidad  de los elementos, como en el caso de la Armada Invencible, solo puso en evidencia una circunstancia mencionada anteriormente: la dejadez de unas instituciones, unas veces privadas otras públicas, que permiten que sea el azar el que marque el destino de la “herramienta” una vez que ha dejado de ser útil.

Pues para saber cuál podría ser el posible final de los dos inmuebles, en el caso del de Guísamo habitado hasta el año 2011 por el ya fallecido párroco José García Verdía, no es necesario salir de la comarca coruñesa. 

En el ayuntamiento de Abegondo, en Cullergondo, todavía son visibles los restos de un antiguo caserón de piedra, en el que se supone residió la autoridad eclesiástica de la parroquia. 

Eso sí, contemplando solo los vestigios es tarea complicada hacerse una idea de cómo era el inmueble cuando sus paredes se encontraban en pie.

También es notorio y notable el deterioro que sufre la rectoral de Sada, en las inmediaciones de la iglesia del núcleo de Sadadarriba. Andamios y vigas metálicas intentan hacer frente al desplome de una vivienda que todavía muestra en la fachada el blasón de una época que la identificaba como de las más importantes de la villa mariñana.

Explicación 
Una explicación a esta situación la apuntaba el especialista en Urbanismo y concejal en el Ayuntamiento de Cambre, Juan González Leirós, cuando se le preguntaba por el porqué de la situación de abandono de la obra del arquitecto coruñés Rafael González Villar, precisamente en la comarca donde más trabajó.

“Un edificio para que se mantenga tiene que tener utilidad. Y esto habitualmente solo lo pueden ofrecer las administraciones públicas o las entidades privadas con recursos. Si no, la mayor parte se ven abocadas al abandono”, afirmaba el edil.

Válida o no la justificación de experto para este caso, en el área coruñesa también hay ejemplos de inmuebles religiosos que han tenido una segunda oportunidad.

La reforma más impactante afectó a la rectoral de Cines, en Oza-Cesuras. Desde el año 2009 este antiguo cenobio que, al igual que la iglesia anexa, data del siglo XII acoge una casa rural con restaurante y habitaciones en la que habitualmente se alojan peregrinos en ruta hacia Santiago de Compostela.

También le ha sonreído la suerte a la rectoral de Celas, en el municipio de Culleredo. El equipo de gobierno, que en 2004 presidía el socialista Julio Sacristán, logró alcanzar un acuerdo con la Iglesia para la cesión del inmueble durante 30 años. La idea era, y fue, destinarlo a sede del Patronato de Turismo Rural, oficinas municipales, sala de exposiciones y salón de actos para distintas actividades. La rehabilitación supuso una inversión de 360.000 euros.

La iniciativa parece haber calado y el ejemplo más reciente de esta práctica se encuentra en Abegondo, en concreto en Mabegondo. El Ayuntamiento y la Reserva da Biosfera Mariñas Coruñesas llevaron a cabo la reforma de la antigua vivienda del párroco para transformarla en sede de la entidad supramunicipal y en local para uso de los vecinos. En esta ocasión el dinero necesario para la obra lo aportó la Diputación: más de 170.000 euros.

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