domingo 25/10/20

La desaparecida capilla del Espíritu Santo

Esta capilla se hallaba situada en la margen izquierda de la del Buen Suceso, (en el lugar que hasta hace poco tiempo ocupaba la conocida “Caja de Reclutas”) Su cementerio abarcaba al antiguo cuartel de Macanaz en donde con motivo de las obras de alcantarillado de la ciudad a principios del siglo XX, se hallan varias lápidas sepulcrales, que databan del siglo XV.

Restos del cementerio de la capilla del Espíritu Santo
Restos del cementerio de la capilla del Espíritu Santo

Esta capilla se hallaba situada en la margen izquierda de la del Buen Suceso, (en el lugar que hasta hace poco tiempo ocupaba la conocida “Caja de Reclutas”) Su cementerio abarcaba al antiguo cuartel de Macanaz en donde con motivo de las obras de alcantarillado de la ciudad a principios del siglo XX, se hallan varias lápidas sepulcrales, que databan del siglo XV, las cuales aparecen en la propia calle de San Francisco, entre la fachada posterior de la capilla de la Venerable Tercera Orden y el muro lateral de la capilla del Buen Suceso, más tarde denominada capilla del Hospital Militar. La cual fue demolida en el siglo XVIII y sobre cuyo atrio y parte del cementerio se levantó el cuartel de Macanaz, así como otras instalaciones militares, donde hoy en día se encuentra el museo de Luis Seoane.
Una de aquellas lápidas que cubría la sepultura de una mujer, cuyos restos al parecer se encontraban en perfecto estado de conservación, tenía una inscripción perfectamente legible que decía: “Aquí iaz maría de noiha q finou ano De mill et CCCCXXXXII anos”.
Se habían hallado otras varias, entre las que se encontraba la de un niño, que se rompió accidentalmente. Esta humilde capilla, al parecer ya estaba levantada antes del año 1500 y se encontraba muy cerca de la Puerta del Embarcadero, abierta por el conde de las Mariñas en 1596, la cual constaba de hospital y pertenecía a principio del siglo XVI al gremio de canteros, en esta capilla oirían misa los Procuradores de las Cortes que se celebraron en 1520 en esta ciudad y anexa a la misma se hallaba el campo santo.
El Hospital Castrense que inicia don Diego das Mariñas se le denominará Hospital de Guerra y también Hospital del Rey, aunque en algunos documentos aparece como Hospital de Sancti Spiritu. A finales del siglo XVIII y mediados del XIX, todas las edificaciones de esta zona son demolidas, la capilla del Buen Suceso, también conocida como de las Angustias, la del Espíritu Santo y el antiguo Hospital de Guerra, para en su lugar levantar el nuevo Hospital Militar y el cuartel de Macanaz. Como dato curioso hay que hacer constar que las losas del pavimento de la capilla de Sancti Spiritu, se utilizarían para pavimentar la plaza de Palacio, (Capitanía General) A toda aquella extensión se le conocía por el campo de Sancti Spiritu.
En unas anotaciones (de la Biblioteca de la Real Academia) de don Antonio Riobóo Seijas en 1749, dice que en la capilla de Sancti Spiritu, se veneraba una imagen de la Virgen de la Cabeza, de Sierra Morena, culto que dio a conocer un capitán devoto y que por entonces era muy frecuentada, en la mitad del siglo XVIII se establece en aquel lugar un cementerio para enterrar a los soldados ingleses no católicos, que combatían con los españoles en su guerra contra Francia.

fundación y datos
En 1673 el gremio de esta capilla, la componían canteros y carpinteros, su pendón era con cruz de plata. La capilla del Espíritu Santo, es posible se hubiese fundado en el siglo XIV, pero los datos que hay sobre la misma parten del siglo XVII y XVIII. En un plano de 1798 de José de la Fuente, indica la ubicación de la capilla del gremio de los canteros, que usa de ella el hospital por convenio, cuyo concierto debió establecerse en 1736, ya que a mediados de dicho año es cuando se da inicio a los enterramientos en dicho punto.
En ese plano se puede observar que la capilla se encuentra paralela a la costa, con su fachada y puerta al Este, en forma de rectángulo, con su ábside cuadrado y de nave única, siendo sus dimensiones de unos 12 metros de largo, por casi seis metros de ancho, siendo el ábside de unos cuatro metros y medio de lado.
El Ingeniero López Sopeña, en su informe acerca del Hospital Militar en 1785, da cuenta de que es el único edificio de cantería de aquel conjunto. Disponía de una escalera en su entrada a mano izquierda, que seguramente sería la que accediese a la torre que existía y también al coro, pues en el plano da la impresión de ser bastante ancha.

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