sábado 19/9/20

Cuentos desde Monteagudo para aprender la lengua de Confucio

Vero López, residente en Arteixo y casada con un chino afincado en Galicia desde hace décadas, se encontró con un problema cuando quiso que su hijo, Cibrán, aprendiese el idioma de su padre. La falta de materiales didácticos en chino la hizo embarcarse en una aventura editorial con la que ya ha escrito dos obras
Vero López con su obra “¡Que vienen los extraterrestres!” | pedro puig
Vero López con su obra “¡Que vienen los extraterrestres!” | pedro puig

Vero López vive en la parroquia arteixana de Monteagudo y está casada con Rui, un chino que lleva tres décadas en Galicia. Tras la llegada de su primer hijo, Cibrán, se dieron cuenta de que los materiales para que los niños españoles aprendiesen chino eran escasos y Vero decidió ponerle remedio: “Los haré yo”, dijo.

“Antes de instalarnos en Monteagudo vivimos en China y allí aprendí todo lo que pude. Me gustaba el idioma y cuanto más sabía mejor me movía por allí, así que estudié mucho. Ahora no mantengo el mismo nivel pero, comparado con lo que se sabe de chino en España, es bueno”, indica López, autora de “¡Vienen los extraterrestres!” y “Rojo”, dos obras infantiles en chino.

Cuando el pequeño Cibrán comenzó la actividad extraescolar de chino en su colegio, la Coruña British School de A Zapateira, la profesora trasladó a Vero la escasez de cuentos en este idioma para niños con poco nivel de vocabulario y gramática. “Mi marido, que trabaja en Inditex, le trajo libros de China cuando viajaba allí por trabajo, pero era necesario ir más allá. Los libros que hay para empezar a aprender chino son los de los bebés, que hablan de pañales y conceptos muy básicos para niños de cinco o seis años. Necesitábamos estructuras sencillas pero historias divertidas que los mantuviesen enganchados”, apunta la vecina de Arteixo.

Bibliotecas
Como ya escribía cuentos en gallego y castellano, Vero se puso manos a la obra. Le pidió a la profesora de su hijo que le pasase una lista del vocabulario y fórmulas gramaticales que daban en clase y creó “¡Vienen los extraterrestres!”. “Me informé sobre la autoedición y contraté a una ilustradora. El libro era para que usasen en el colegio pero acabé poniéndolo a la venta para todo el mundo gracias a un sitio especializado en Madrid, un referente de los materiales de estudio del chino en España”, dice.

También halló apoyo en las bibliotecas –en la Miguel González Garcés de A Coruña ya tienen su obra– y en librerías como Santos Ochoa, donde se comercializa desde hace unos meses. La escritora indica que hasta la han llamado del Instituto Confucio de Madrid para presentar allí sus trabajos: “No esperaba tal acogida para nada”, sostiene.

Familia
Su editorial se llama Mamahuhu, una palabra china equivalente al tan manido “bueno” español: “No significa ni sí ni no, es nuestro más o menos, nuestro regular”, indica Vero, a quien han ayudado en su aventura familiares como su hermano, que toca el arpa china en un vídeo promocional que puede verse en la web mamahuhueditorial.com.

“Rojo”, su segunda pieza, llegará próximamente a las librerías y la autora ya tiene en mente una tercera obra en formato tebeo. “Cada cuento tiene un ilustrador diferente y el cómic me parece un formato súper interesante para enseñar”, apunta.

López celebra la gran acogida de sus libros, también, entre su familia política, que reside en A Coruña: “Les hace mucha gracia que yo, la única no china, sea la que escribe libros en chino”, bromea, y recuerda que su primera venta fue a una peluquería de A Laracha que cuenta con una pequeña “biblioteca internacional” para que sus clientes se entretengan en la espera. “Este tipo de apoyo me hace mucha ilusión”, concluye.

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