Lunes 10.12.2018

Betanzos-¿Qué hay de lo de Antolín Faraldo?

El Ideal Gallego-2011-09-14-022-640f206b

  Reportaje de lucía tenreiro

Veiga Roel lo retrató y Vales Villamarín estudió su vida, actividad y legado intelectuales. También logró localizar, en Granada, su partida de defunción: “El día 20 de junio de mil ochocientos cuarenta y tres falleció en la edad de veintiocho años, en esta feligresía de San Matías de Granada, don Antolín Faraldo, de estado soltero, natural de Betanzos, en La Coruña, hijo de don Feliciano Faraldo y de doña Francisca Asorey...”. Vales, cronista oficial de la ciudad y secretario perpetuo de la Real Academia Galega, deshizo así un error extendido durante un siglo que establecía en Córdoba “el lugar en el que el alma de nuestro malogrado paisano voló a la eternidad” (Vocero del Centro Betanzos de Buenos Aires, 1972).

El Ideal Gallego-2011-09-14-022-640f206b

  Reportaje de lucía tenreiro

Veiga Roel lo retrató y Vales Villamarín estudió su vida, actividad y legado intelectuales. También logró localizar, en Granada, su partida de defunción: “El día 20 de junio de mil ochocientos cuarenta y tres falleció en la edad de veintiocho años, en esta feligresía de San Matías de Granada, don Antolín Faraldo, de estado soltero, natural de Betanzos, en La Coruña, hijo de don Feliciano Faraldo y de doña Francisca Asorey...”. Vales, cronista oficial de la ciudad y secretario perpetuo de la Real Academia Galega, deshizo así un error extendido durante un siglo que establecía en Córdoba “el lugar en el que el alma de nuestro malogrado paisano voló a la eternidad” (Vocero del Centro Betanzos de Buenos Aires, 1972).
Pero ni el afán de la élite cultural ni el empeño del BNG, que le rinde homenaje cada año para conmemorar el Día da Galiza Mártir, parecen haber sido suficientes para que la verdadera historia del líder provincialista, del primer pensador galleguista, del político valiente y el periodista comprometido, cale entre sus vecinos. Secretario da Xunta Superior de Galiza, el órgano de autogobierno creado a raíz del levantamiento militar de 1846 (“Mártires de Carral”), Antolín Faraldo Asorey, cuya personalidad ha sido ensalzada por figuras de la talla de Manuel Murguía, Francisco Fernández del Riego o Rodríguez Castelao, sigue siendo un gran desconocido para los betanceiros. ¿Por qué?
La corporación municipal apoyó sin contrapartidas la propuesta defendida por el BNG en 2004 en que, al margen de las distinciones y de la oportunidad de instar a la Xunta y al Museo do Pobo Galego a localizar sus restos mortales y trasladarlos desde Granada a Santiago a fin de ser enterrados en el Panteón de Galegos Ilustres, en Santo Domingo de Bonaval, planteaba la necesidad de colocar su retrato en la sala capitular brigantina y de sustituir la placa instalada al pie de su busto, obra del escultor Rodríguez Osorio, por otra en gallego, explicando quién fue, a qué se dedicó y cuáles fueron las “razones” de su exilio, así como los porqués de su obra y su papel.
Manuel Fraga, fundador del PP, expresidente de la Xunta, dedicó una parte importante del pregón de las Fiestas de San Roque de 1991 a alabar la figura de Antolín Faraldo, que definió como “un dos fillos máis sobranceiros de Betanzos”. El líder conservador, convencido de que es responsabilidad de todos los gallegos “proseguir, facer posible e realizar a súa grande obra, encamiñada á reconstrucción dunha Galicia mellor”, elogió a la figura de un hombre que, para Fraga, puso su vida “ao servizo dun alto e limpo ideal, dun envexable sentido ético, nun humilde traballo cheo se sinxeleza e bondade”.


 

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