jueves 22/10/20

Un betanceiro en la “zona cero” de la crisis política de la antigua República de Yugoslavia

Kumanovo, ciudad macedonia próxima a la frontera con Kosovo y Serbia, se ha convertido en la “zona cero” de la crisis política que atraviesa la antigua República de Yugoslavia. Fue aquí donde hace un mes se registró el acto de violencia más grave desde el final de la guerra civil en 2001, y es aquí donde reside el betanceiro Andrés Díaz Rincón.

El brigantino Andrés Díaz Rincón, en el Matka Canyon en Skopje
El brigantino Andrés Díaz Rincón, en el Matka Canyon en Skopje

Kumanovo, ciudad macedonia próxima a la frontera con Kosovo y Serbia, se ha convertido en la “zona cero” de la crisis política que atraviesa la antigua República de Yugoslavia. Fue aquí donde hace un mes se registró el acto de violencia más grave desde el final de la guerra civil en 2001, y es aquí donde reside el betanceiro Andrés Díaz Rincón. “Los ataques me pillaron en el aeropuerto, bajando de un vuelo procedente de Madrid después de recoger mi visado en España”. Una casualidad que le evitó la traumática experiencia que –asegura– que vivieron sus compañeros de la organización CID (Center for Interculutural Dialogue).
“Llegué a Macedonia el mismo día del atentando terrorista y decidí quedarme en la capital hasta que todo se calmó”, explica Díaz. La inquietud de las jornadas posteriores se tradujo en “mucha presencia policial y militar y poca gente en la calle”, pero “afortunadamente todo está volviendo a la normalidad” y el joven pudo salir de Skopje.
“Me gustaría destacar que este ataque no esta relacionado con ningún conflicto étnico, ya que tanto la población albana como la macedonia lo condenan rotundamente”, precisa Díaz, que es uno de los músicos de la Banda Municipal de Betanzos.
Después de completar sus estudios y trabajar durante un tiempo, como tantos españoles de su generación se encontró “perdido” y, teniendo en cuenta la tesitura que atraviesa el país, con una de las tasas de desempleo juvenil más altas de Europa, y dispuesto a vivir una experiencia fuera de España, valoró distintas posibilidades y diferentes proyectos dentro del Programa Erasmus+. Así fue como llegó hasta CID, una organización que lleva más de diez años trabajando para la integración, el diálogo y el desarrollo local en Macedonia. Su labor, dentro de un equipo de voluntarios internacionales (en este momento, un francés, dos turcos, un español, un alemán y dos polacos) pasa por colaborar en actividades con niños y jóvenes en el Centro Multikulti, famoso en toda Kumanovo.
Para Díaz Rincón, la actual situación política de Macedonia es similar a la de España hace siete u ocho años, con dos partidos, la población polarizada y constantes movilizaciones en las calles Skopje. “Es curioso, semanas atrás comenzaron las protestas contra el gobierno de Gruevski y acabaron en acampada frente al edificio gubernamental, algo muy parecido en su origen al 15-M”, recuerda el joven brigantino, que permanecerá  hasta el mes de noviembre en Kumanovo.
De los macedonios destaca su hospitalidad, pero también lo curiosos que pueden llegar a ser: “Es difícil visitar una ciudad sin que albuien te pare para saciar sus ansias de saber y que esto no acabe en te o cafe en su casa con toda la familia, y si eres afortunado incluso en un buen vaso del licor local, la Rakija”.

Fútbol y Telenovelas
Si la mayoría de los españoles sabe poco o nada de Macedonia, los macedonios muestran un cariño y respeto especiales hacia España. “El fútbol español los vuelve locos”, dice Andrés, que ya perdió la cuenta de las veces que le preguntaron eso de... “¿Español? ¿Del Madrid o del Barcelona?”. Pero es que además del fútbol, conocen el idioma, y lo más sorprendente no es que lo conozcan, sino el porqué lo conocen: las telenovelas que se emitieron en los años 90 y 2000.
“¡En la vida me hubiese imaginado que en Macedonia se hablara español con acento sudamericano!”, exclama Andrés.
Uno de los retos del betanceiro para cuando regrese a España  será dar a conocer un territorio que lo ha seducido desde el primer minuto, un país que puede pasar completamente desapercibido para Europa, pero que “esconde increíbles parajes naturales” y que, a pesar de la barbarie e incultura de la guerra, conserva “hermosas ciudades que tuvieron un enorme peso histórico dentro del Imperio Otomano”.

Soy Andrés Díaz Rincón, tengo 26 años y soy de Betanzos. Siempre dediqué mi tiempo libre, entre otras cosas, a la música, con mis compañeros de la Banda Municipal de Betanzos. Antes de viajar a Macedonia   estaba trabajando voluntariamente en la directiva de la Asociación de Amigos de la Banda, que he tenido que interrumpir temporalmente, pero que pienso recuperar a mi regreso a España.
Quiero enviar un saludo a todos los betanceiros, a mis compañeros de la banda y a mi sobrina Lúa, que nació el mismo día que yo viajaba a Macedonia para comenzar mi aventura.

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