domingo 22.09.2019

Las aguas de Arteixo propician el nacimiento de varias aves en peligro de extinción

El embalse de O Rexedoiro, en Sabón, posee cerca de 200 especies aladas, algunas de ellas poco comunes en Galicia
Zampullín común (tachybaptus ruficollis), una especie que tiene en el embalse arteixán uno de sus principales lugares de cría en Galicia | xabier varela
Zampullín común (tachybaptus ruficollis), una especie que tiene en el embalse arteixán uno de sus principales lugares de cría en Galicia | xabier varela

El embalse de Sabón se ha convertido en un auténtico paraíso para las aves y en ese enclave se ha registrado este año la cría de algunas especies en peligro de extinción o muy poco comunes en el territorio gallego.

Desde la creación de la presa de O Rexedoiro han sido contabilizadas hasta 186 especies de aves, de las cuales 93 son estrictamente acuáticas, según explica el ornitólogo arteixán Xabier Varela. “Teniendo en cuenta que se trata de un humedal pequeño, con unas 40 hectáreas, la cantidad de especies nos da una idea de su elevada importancia ornitológica”, comenta el experto.

De las anteriores variedades, 45 son reproductoras habituales en el lugar, 30 son invernantes –llegan al embalse procedentes de latitudes más norteñas para pasar el invierno–, 31 son migrantes –se observan en el embalse, de manera regular, cuando realizan los viajes entre sus áreas de cría y sus áreas de invernada– y el resto son rarezas, aves cuya área de distribución habitual no incluye la zona de A Coruña y llegan siguiendo una ruta migratoria inusual para ellas “por diferentes causas”, dice Varela. 

Humedal importante
Entre las rarezas, Sabón ya ha acogido a varias especies procedentes de Norteamérica. Según Xabier Varela, habitual del entorno, “se puede decir que el embalse arteixán es uno de los humedales de Galicia más importantes para la reproducción de aves acuáticas”. 

La temporada de cría está a punto de terminar, pero este 2019 se constató la reproducción de las especies habituales en Sabón, como el zampullín común –en Arteixo hay unas 15 o 20 parejas, una de las mayores poblaciones de Galicia–, la focha común –en “acusadísimo declive, habiendo desaparecido ya en muchas de las zonas tradicionales de cría”, indica Varela–, el ánade azulón o la gallineta común. Destacan por encima de todos la reproducción de una pareja de avetorillo común –una pequeña y esquiva garza que no criaba en el lugar desde 2008 y que está incluida en el Catálogo Galego de Especies Ameazadas–, así como una pareja de somormujo lavanco, que cría en pocos lugares de Galicia. Como sorpresa, también se estableció en Sabón una pareja de garza imperial, que suele establecerse en humedales de la zona del Mediterráneo.

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